EL QUINTO INFIERNO

viernes, octubre 20, 2006

Segunda vuelta electoral en Ecuador: dos proyectos históricos en disputa

otro ecuador es posible
Patria Altiva i Soberana...
La Patria Vuelve,
Rafael Correa Presidente!!! rafael correa
El multimillonario Alvaro Noboa, según los primeros resultados, ganó las elecciones presidencial, seguido por el economista de tendencia nacionalista y de los moviemintos sociales y las izquierdas, Rafael Correa (ver datos abajo) Los dos disputarán la Presidencia de la República en un segundo turno que se cumplirá el próximo 26 de noviembre.
Estas elecciones, además, trajeron otras novedades: el candidato León Roldós, del movimiento Red Etica y Democracia (apoyado por el partido socialdemócrata Izquierda Democrática) fue relegado a un cuarto lugar cuando las encuestas lo ubicaban entre los favoritos; mientras Gilmar Gutiérrez (hermano del expresidente Lucio) se ubicó en tercer lugar, y la candidata socialcristiana Cynthia Viteri se situó en el quinto puesto. Los candidatos de izquierda como el líder de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), Luis Macas, y el ex diputado del Movimiento Popular Democrático Luis Villacís obtuvieron una votación reducida.
La votación obtenida por Macas (quien alcanzaría el 2,12%), refleja la fragmentación de la izquierda, que para estas elecciones se presentó dividida con cinco candidatos de la tendencia. El candidato indigena no logró alianzas y adhesiones, más allá del propio espectro del movimiento Pachakutik, lo que le restó posibilidades a la hora de proyectar la imagen de una candidatura exitosa. Muchas personas de los ámbitos democráticos y progresistas optaron por el voto útil, ante la presencia de una candidatura con posibilidades de triunfo como la de Correa. También hay que señalar que la CONAIE, todavía sufre las secuelas de su participación en el gobierno de Lucio Gutiérrez, participación que la dejó debilitada y que no ha sido lo suficientemente evaluada y procesada.
La segunda vuelta electoral se presenta como una dura y abierta confrontación entre dos proyectos definidos, que en alguna forma reproduce otras situaciones recientemente vividas en Perú y México. Por un lado, el magnate del banano Alvaro Noboa encarna el proyecto del gran capital, de la agroexportación y del alineamiento absoluto con el gobierno de Estados Unidos, a la vez que es la expresión de un anti-comunismo visceral y desfasado. Por otro lado, Correa aspira a aglutinar a las fuerzas de izquierda, ciudadanas y nacionalistas que plantean la reforma política a través de una Asamblea Constituyente, cuestionan las políticas neoliberales y proponen un proyecto de integración latinoamericana y de recuperación de la soberanía nacional.
El proyecto de la derecha
Esta es la tercera ocasión que Noboa entra a la segunda vuelta electoral. En 1998 y en el 2002, se ubicó en el segundo lugar, perdiendo frente a Jamil Mahuad y Lucio Gutiérrez, respectivamente. Un factor gravitante para disputar por tercera ocasión la Presidencia del país es su abultada e ilimitada chequera, junto a su estrategia electoral prodiga en promesas, repartos de utencillos y dinero en efectivo.
Heredero de una enorme fortuna que amasó su padre, Luis Noboa Naranjo, y actualmente propietario de unas 120 empresas, viene realizando una campaña millonaria desde hace prácticamente ocho años. Solo en el último mes y medio, gastó 2’ 475 562, 35 dólares en publicidad, según la organización Participación Ciudadana, que hizo un monitoreo en 34 de 100 medios. Si se toma en cuenta lo que gastó en otros 66 medios, básicamente locales, esta ONG presume que ha rebasado el límite del gasto electoral fijado por la ley que es de 2’748.270 dólares. Cabe indicar que Noboa contó con la complicidad de varios miembros del Tribunal Supremo Electoral (TSE) que le autorizaron realizar estos gastos, pese a que en el 2005 ya "invirtió" otros 3’500.000 dólares, rebasando con creces lo que permite la ley.
El dinero no solo le ha permitido tener pautajes privilegiados en los medios, contratar empresas de marketing y encuestadoras y mover la maquinaria de su partido (el (Partido Renovador Institucional Acción Nacional, PRIAN ) en el que manda como si fuera una de sus empresas, sino emprender una campaña en la que la dádiva y la caridad han sido sus principales herramientas. El millonario apareció repetidamente por TV repartiendo sumas de 100 y mil dólares a la gente pobre, además de sillas de ruedas, harina, camisetas, medicinas, etc. Su estrategia electoral consistió en abordar pragmáticamente los problemas más urgentes de la gente como el empleo, la vivienda, la salud y la educación, haciendo promesas demagógicas, absurdas e imposibles de cumplir como la de construir 300.000 viviendas anuales (22 diarias, 34 cada hora). Las promesas de Noboa, lograron seducir a los sectores más pobres, especialmente de la ciudad de Guayaquil, donde obtiene la mayor votación, convencidos por la "generosidad" del supermillonario y por la idea de que "como es rico no necesita robar".
En un país mayoritariamente creyente, Noboa utilizó la religión para sus propósitos electorales. Se ha presentado como el "enviado de Dios". Vestido de negro, con la cruz en el pecho, en los mítines alzaba los brazos al cielo pretendiendo hacer actos de curación a los enfermos (por cierto infructuosos); durante sus recorridos electorales, cada vez que encontraba una iglesia, hacia un alto, se persignaba o entraba a rezar.
Con el fin de atraer las inversiones extranjeras ha prometido bajar el impuesto a la renta (de lo cual el mismo sería el más beneficiado), limitar al máximo la injerencia del Estado, una mayor flexibilización laboral, privatizar el Seguro Social, etc. De ganar la Presidencia, promete continuar las negociaciones del TLC con Estados Unidos, mantener la presencia militar estadounidense en la base de Manta, romper relaciones con Venezuela y Cuba, entre otros puntos.
La propuesta de Correa
El economista Rafael Correa no logró, como había anunciado en los últimos días de la campaña, alcanzar el 40% de la votación lo que le hubiese permitido llegar a la Presidencia en el primer turno. Este objetivo ciertamente es difícil de conseguir en un país históricamente fragmentando regional y políticamente entre Sierra y Costa. Desde que el Ecuador retornó a la democracia en 1979 ningún candidato ha logrado alcanzar ese porcentaje. Pero más allá de esta consideración, la campaña sucia emprendida por sus adversarios que asociaron al candidato con el terrorismo, el caos, la violencia y la desestabilización económica pudo haber influido en los electores indecisos que se inclinaron por otras opciones.
De otro lado, Correa ha denunciado que en este proceso electoral se ha intentado hacer fraude y que se han cometido serias irregularidades, habido cuenta que el TSE está controlado por los partidos tradicionales como el Social Cristino y el PRIAN.
Rafael Correa, de 43 años, es de origen modesto: nació en una familia guayaquileña de clase media, se educó en colegios católicos y pasó un año en una comunidad indigena de la provincia de Cotopaxi. Graduado de economista en la Universidad Católica de Guayaquil, realizó estudios superiores en las universidades de Lovaina (Bélgica) y en la de Illinois (Estados Unidos). Fue decano de la Facultad de Economía de la Universidad privada San Francisco de Quito y analista económico destacado por sus posturas anti-neoliberales y nacionalistas. Luego de la revuelta ciudadana de abril del 2005, que dio al traste con el gobierno de Lucio Gutiérrez, fue designado por el presidente Alfredo Palacio como Ministro de Finanzas, cargo en el que duró apenas tres meses pero en el que mantuvo una política de cuestionamiento al Banco Mundial y al FMI y de priorización del gasto social.
Algunos analistas consideran que su estrategia fue acertada pues logró captar el descontento de amplios sectores de la población respecto a la denominada "partidocracia", que maneja el Congreso que tiene bajísimos niveles de credibilidad (3%) y otros órganos del Estado. En esta línea, su movimiento político, optó por no presentar candidatos a diputados, apuntando a una reforma política que implica la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, que deberá redactar una nueva constitución y asumir todos los poderes. El hecho de no contar con parlamentarios y de que en su proyecto se contempla la disolución del Congreso, le abrirá un duro frente con los diputados electos que se posesionarán en enero próximo y que tratarán de mantenerse en sus puestos.
Correa tiene un perfil nacionalista y latinoamericanista, que hace que sus posturas no sean bien vistas por el gobierno de Estados Unidos. Su programa se orienta a defender la soberanía nacional en materia de recursos naturales, para lo cual ha anunciado que renegociará los contratos petroleros con las empresas transnacionales pues subsiste una relación injusta: de cada 10 barriles, 8 se llevan las empresas extrajeras y dos se quedan para el Estado. Así mismo, propone "arrojar al tacho de la basura al TLC", no renovar el convenio que permitió a Estados Unidos instalar una base militar en Manta, cuyo plazo vence en el 2009, y no involucrarse en el Plan Colombia que representa un enorme costo para el Ecuador ya que ha significado poner 8.000 soldados en la frontera. Sin embargo, Correa ha anunciado que mantendrá la dolarización durante su mandato, considerando que todavía no existen condiciones para reemplazarlo por una moneda regional.
De otro lado, propone fortalecer espacios de integración y trabajar por una América Latina unida "para hacer frente a la globalización despiadada" y fortalecer las relaciones con los gobiernos progresistas de la región como el de Chávez, Evo Mórales, Lula, Tabaré Vásquez y otros.
Para enfrentar al multimillonario Noboa, Correa ha anunciado que concretará alianzas políticas y sociales de carácter programático, descartando pactos con aquellos partidos que exijan cuotas, puestos o prebendas en el Estado. Por su parte, los movimientos sociales, como el indígena, se aprestan a hacer balances y a adoptar definiciones buscando escenarios favorables para seguir bregando por la equidad y la justicia social.
Nota
(1) Según los resultados extraoficiales del Tribunal Supremo Electoral, correspondientes al 16 de octubre (13h28), Alvaro Noboa obtiene 1,022,511 votos (26.66%); Rafael Correa 863,245 (22.51%); Gilmar Gutiérrez 627,450 (16.36%); León Roldós 594,526 (15.50%); 379,983 (9.91%); Fernando Rosero 82,504 (2.15%); Luis Macas 81,421 (2,12%); Marco Proaño Maya 62,539 (1,63%); Luis Villacís (1,31%); Marcelo Carrera Cabrera 22,033 (0,57%; Jaime Damerval 21,763 (0,57%); Carlos Sagnay de la Bastida 13,499 (0,35%); Lenin Torres 12,888 (0,34%).
Fuente: Diario CoLatino (EL Salvador)

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