EL QUINTO INFIERNO

viernes, septiembre 29, 2006

Reelección de Lula... ¿Y ahora qué? Perspectivas para un Nuevo Brasil

La victoria del Presidente Lula, ya en la primera vuelta, viene cargada de interrogantes e inseguridades. ¿Cómo continuar? ¿Qué tipo de gobernabilidad será posible? Gran parte de la duda se debe a la estupidez política y a la irracionalidad estratégica de dirigentes del propio PT. Ciertamente contando con la impunidad de sus compañeros, acusados anteriormente de corrupción, llevaron adelante la misma estrategia inmoral. Este escándalo ocasiona que el nuevo gobierno comience carente de credibilidad y debilitado éticamente. Peor aún, que anime a la elite dominante —conservadora o neoliberal— a rearticularse en torno a sus intereses privados, económicos y sociales, de espaldas al interés colectivo...

Tal hecho representa un retroceso en nuestra democracia que estaba dando pasos largos en la línea republicana, es decir, en dirección a políticas públicas y de inclusión social de nuevos sujetos históricos antes mantenidos ausentes. Es notorio que nuestras élites políticas y económicas se sienten incómodas con un obrero en la presidencia. Ellas hicieron la Independencia y proclamaron la República sin el pueblo y hasta contra el pueblo. Nunca cultivaron una relación orgánica con él. Al contrario, nunca lo reconocieron ni lo admiraron, excepto en su carnaval y su música popular. En lo demás, lo trataron con desprecio, como a un don nadie, alguien inepto, pueblo ignorante de las cavernas, manipulable políticamente... Que ahora alguien venido de este «no-mundo» llegue al poder central, equivale a la usurpación de un derecho de los dueños del poder. Harán de todo para inviabilizar su gobierno y, si pudieran, para bajarlo de él. Lo que dijo el presidente del PFL -«no vamos a dejar al gobierno gobernar»- revela una mentalidad anti-pueblo; fue el pueblo fue quien escogió a Lula para gobernar, pero el pueblo para él el pueblo es un detalle sin importancia, no cuenta.

A pesar de todas estas contrariedades, merece la pena subrayar algunos puntos.

En primer lugar es imperioso que el gobierno estreche los lazos con su base real de apoyo, que son los movimientos sociales organizados y las grandes mayorías, de las que ciento cuarenta millones de personas han sido directamente beneficiados por las políticas públicas. Esos millones de personas son conscientes de que Lula pertenece a esas mayorías. Votando por Lula hicieron un acto de confianza en sí mismas. No lo entregarán a la saña de los que quieren perjudicarlo. Dicen: Lula es nuestro, y de los nuestros.

En segundo lugar, importa profundizar las políticas sociales y oponerse a la voluntad del proyecto macroeconómico de colonizar toda la política. Aquí cabe una revisión de la política económica para que sea realmente el soporte de las políticas públicas. Por lo menos, que la discrepancia entre la macroeconomía y el proyecto político-social, en el marco del neoliberalismo imperante global, disminuya de forma real.

En tercer lugar, se necesitan gestos simbólicos fundamentales que confieran una marca histórica al gobierno Lula. Para mí son urgentes estos dos: una profunda reforma política que dificulte lo más posible la corrupción, consolide los partidos ideológicos, posibilite el control social y ligue esencialmente democracia con justicia social. El segundo sería una reforma agraria en paquete cerrado, amplia e integral, que cree condiciones sociales y económicas de tal envergadura que retengan a las personas en el campo y estimulen a las de la periferia de las ciudades a regresar a la tierra y a producir en ella.

Finalmente, el gobierno debe despertar a la importancia estratégica de la cuestión ambiental, pues el país tiene mucho que colaborar en la conservación del sistema-vida y del Planeta.
Fuente: Koinonía

1 Comments:

  • At 12:56 p. m., Blogger testarev said…

    “Votaré por Lula”, dice Frei Betto, de la Teología de la Liberación

    Frei Betto aún tiene fe en Lula. El religioso, cuyos escritos contribuyeron al surgimiento de la Teología de la Liberación, se alejó del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva hace dos años, luego de estar al frente de uno de los proyectos más ambiciosos, el programa Hambre Cero. El fraile dominico permaneció exactos 687 días en el Palacio del Planalto, los suficientes para comprender que ese no era su lugar y retornar a sus “trincheras naturales, que son la literatura y los movimientos sociales”, le dijo a Página/12 en esta entrevista.

    De ese reencuentro con la escritura surgió La mosca azul, un libro que combina el ensayo político con la novela sutilmente autobiográfica, sobre el envilecimiento de quienes fueron “picados” por la ambición. “Den a la persona una porción de poder y sabrán quién es”, dice. Consejero espiritual de Lula desde los años 1980, Betto no acepta revelar cuáles son los temas que aborda cada vez que visita a su amigo, al que le dará una nueva chance en las urnas: “Voto a Lula y hago campaña para él”, afirmó a este cronista cuando se lo indagó sobre su bajo perfil en esta campaña electoral, en contraste con la de 2002, cuando tuvo una presencia más destacada, o por lo menos más visible.

    No por eso libra un cheque blanco a una supuesta segunda gestión lulista. “No creo que el segundo mandato de Lula sea más avanzado que el primero. Temo que las actuales alianzas que está haciendo el PT con los sectores más retrógrados del PMDB (partido con mayor número de gobernadores) acabe por tornar al gobierno de Lula en un rehén de sus compromisos ‘fisiológicos’. De allí la importancia de que los movimientos sociales presionen para que el segundo mandato sea más progresista, con una política económica menos neoliberal y dependiente del capital financiero.” Entre las razones para volver a votar al candidato del PT, Betto subrayó su proyección internacional. “Lula es muy importante para la actual geopolítica latinoamericana. Mientras él esté al frente del gobierno brasileño, se facilitarán las cosas para la Cuba de Fidel (Castro), la Venezuela de (Hugo) Chávez y la Bolivia de (Evo) Morales.”

    Interrogado por Página/12 vía mail sobre los riesgos de una democracia de baja intensidad, Betto respondió: “Vengo llamando la atención sobre el sentido real de la democracia, a veces se nos olvida que es el pueblo el que debería gobernar. Los políticos son nuestros empleados, pagados por nosotros. Ellos nos deberían rendir cuentas de lo que hacen”. Por detrás de esos síntomas nihilistas Betto adivina una peligrosa subestimación de los valores republicanos. En un artículo dirigido a los nuevos electores, escribió: “En estas elecciones no te dejes dominar por el asco a la política y las instituciones, pues son ellas las que nos permiten el acceso a los derechos, libertades y ciudadanía sin transitar la sufrida vía del conflicto armado, del terrorismo”.

    La saga de escándalos que envolvieron al gobierno y al PT le minó la simpatía de buena parte de la intelectualidad brasileña, que en 2002 había apoyado macizamente a la candidatura de Lula. Dos de los próceres de la música popular brasileña, Chico Buarque y Caetano Veloso, electores de Lula hace cuatro años, ahora manifestaron posiciones contrapuestas. Chico dijo que volverá a hacerlo pero con reservas, Caetano fue rotundo “no soy loco para votar nuevamente a Lula, el escándalo del mensalao (sobornos en el Parlamento) fue vergonzoso”.

    Para Frei Betto los escándalos que acabaron con la cúpula del partido no involucran al grueso de sus adherentes. “El PT es mucho más que media docena de dirigentes acusados de faltar a la ética. Son 860 mil afiliados, que en su gran mayoría son gente íntegra e idealista. Pero el PT todavía no investigó internamente las denuncias contra sus propios miembros, lo que me parece grave. Me temo que esa falta de investigaciones internas pueda perjudicar la posible victoria de Lula”, dijo a este diario.

    –El PSOL de Heliosa Helena, ¿es una alternativa?

    –Todavía es temprano para evaluar al PSOL. Veremos cómo sale de estas elecciones. Yo espero que el PSOL no sea propiamente una alternativa al PT, sino una verdadera piedra en el zapato, haciendo que el PT vuelva a ser un partido de izquierda, identificado con los movimientos populares.

    Autor de Fidel y la religión, Betto fue invitado oficial al cumpleaños del líder cubano, que debió suspender los festejos por un grave problema de salud. Consultado sobre la forma en que la población y particularmente los jóvenes reaccionaron ante el episodio consideró que “la revolución está consolidada, independientemente de Fidel o de Raúl. Los jóvenes cubanos no quieren que el futuro de Cuba sea como el presente de Honduras, Guatemala o Panamá”.

    Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/subnotas/73802-23922-2006-09-30.html

     

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