EL QUINTO INFIERNO

miércoles, septiembre 20, 2006

Control Territorial en Huilío

wilio
Es probable que ninguno de los mapuches de Huilio haya oído hablar de los Trabajadores sin Tierra de Brasil. Quizás ni siquiera saben quiénes son. Pero comparten con ellos el desafío de transformar el simbolismo de una toma –o mas bien dicho, “recuperación”- en una posibilidad real de desarrollo económico. Ocupar, resistir y producir...

Por Pedro CAYUQUEO y Hernán SCANDIZZO* / Sábado 16 de Septiembre de 2006 / Azkintuwe

FREIRE / Hace cuatro días que ocupan el Fundo El Notro, terreno de 360 hectáreas ubicado a unos 26 kilómetros al oeste de Freire. Lo hacen de manera permanente y activa, trabajando, abriendo caminos, reparando cercos, montando puentes sobre aquel estero que rodea la propiedad y que durante décadas pareció un obstáculo insalvable. Hasta que decidieron cruzarlo. Hoy, los artesanales puentes, instalados con maderos y troncos, por donde cruzan a diario familias, animales e incluso una que otra maquinaria agrícola, dan cuenta de que las 52 familias del lof cruzaron con la intención de quedarse.

Junto a los dirigentes recorremos el predio. A simple vista, luce como cualquier otro fundo agrícola y ganadero de la zona de Freire. Grandes potreros, una casa patronal que corona imponente el acceso principal, varios corrales, una planta productora de leche y grandes galpones que hasta hace un par de días albergaban maquinaria, insumos agrícolas y casi un centenar de cabezas de ganado, todo ello debidamente inventariado por los dirigentes y entregado al antiguo patrón, Bernando Mittersteiner, quien retiró sus pertenencias a regañadientes, según nos relatan.

Los comuneros de Huilio aseguran tener derechos ancestrales sobre estas tierras. Y para demostrarlo, nos conducen hasta una cortina de pinos, emplazada justo a un costado del estero que por tanto años actuó como frontera natural entre el “gringo Mister”, como le llaman, y la comunidad. Una vez allí, el panorama se vuelve más claro. Efectivamente, las tierras bien cuidadas del Mister colindan casi en su totalidad con los pequeños y desgastados potreros de los comuneros. El contraste resulta evidente y chocante. Potreros de 20, 30 hectáreas por un lado. Pequeños sitios de 0,5 a 1 hectárea, por el otro.

Por uno de los puentes instalados por los peñi, cruzamos hasta la comunidad. “Estos son puentes mecano”, nos dicen entre risas, recordando que tras el frustrado intento de desalojo de la noche del jueves, uno por uno fueron retirados del estero. Y todo ello en cosa de minutos. Buscaban impedir que Carabineros pudiera hacer ingreso a la comunidad, como ocurre en muchas otras zonas y con extrema violencia. Y vaya si les resultó. “Incluso, unos peñi que estaban rodeando a caballo el fundo, vigilando, después que se fueron los carabineros no tenían como pasar al otro lado... querían cruzar a su casa, a tomar unos mates y gritaban para que les pusieran el puente”, nos cuenta Juan Carlos Sánchez, muerto de risa.

La noche que recuerda el dirigente, dos buses repletos de efectivos de Fuerzas Especiales de Carabineros, intentaron desalojar el fundo. Venían ordenados por el Fiscal de Pitrufquen y dispuestos a reprimir duramente. “No se dialoga con comunidades en toma”, “fundo tomado, fundo desalojado”, parte de las órdenes del día a nivel de gobierno regional. Lo sabían los comuneros de Huilio y por ello estaban preparados. “Las fuerzas especiales llegaron como a las 4 de la tarde y se quedaron a unos 500 metros de la entrada al fundo, hasta el anochecer”, relata don Mario Curihuentro, presidente de la comunidad y uno de los lideres de la movilización.

La noche anterior, ya vigías mapuches a caballo habían detectado a efectivos del Grupo de Operaciones Policiales Especiales (GOPE), merodeando por el sector. “Andaban estudiando el terreno, viendo que grado de organización y control teníamos del fundo, de seguro”, especula Sánchez, mientras don Mario lo escucha y asiente con la cabeza. Fue un aviso de lo que vendría al día siguiente. “No nos pillaron de sorpresa, estábamos preparados. Ya cuando venían en Freire los pacos nosotros lo sabíamos. Y la decisión fue no enfrentarlos, sino replegarnos hacia el interior del predio y la comunidad. Lo decidieron así los dirigentes, los mayores, porque quizás esa noche podíamos ganar, echarlos de la zona, pero ellos volverían y la represión sería mayor”, detalla Sánchez.

“Llegaron hasta el portón, que estaba cerrado con candado. Miraron para adentro, constataron que no había ningún alma, trataron de apagar el fuego y se fueron. Como a las 9 de la noche ya se retiraron de acá... y nosotros volvimos a tomar el control. Algunos jóvenes, mas impulsivos, querían enfrentarse con ellos, pero nos obedecieron, entendieron las razones... a nadie le conviene que tengamos gente presa, golpeada, enjuiciada... la estrategia que tenemos es otra. Ellos pueden venir 1, 2, 10, 30 veces a desalojarnos y las mismas veces nosotros vamos a entrar y a seguir trabajando. Eso decidimos todos”, señala don Mario, con la sabiduría que solo otorgan los años.

Estrategia del desgaste

Y es que bien saben ellos que la apuesta del gobierno es judicializar el conflicto. Sacarlo del terreno político y llevarlo a tribunales. “Que nuestra gente caiga presa o sea perseguida o tenga que estar viajando a declarar, desgastándonos en eso”, recalca Sánchez. Por ello han decidido dar vuelta la estrategia. Qué el desgaste lo sufran ellos. “Imagínese que vienen de tan lejos, cuánto les cuesta juntar a los carabineros, las micros y nosotros estamos a pocos metros, cruzando el canal. Tendrían que poner carabineros en toda la cerca del fundo para evitar que entremos de nuevo y eso parece que no lo entiende la autoridad o no lo quiere entender”, agrega don Mario.

“Dicen que quieren desgastarnos, pero podemos estar 50 años saliendo y entrando de esta tierra. Ahora vienen las fiestas del 18, quizás los carabineros tendrán que pasarla parados en el camino. Ya veremos quien se desgasta primero”, agrega entre risas y confiado en que –más allá de lo que señale determinada autoridad, tratando de bajar el perfil de la movilización- ellos han logrado controlar el fundo de manera casi absoluta. “Nosotros mantenemos hoy la ocupación del predio y estamos abriendo cercos para poder acceder de mejor forma. Los jóvenes están trabajando, sacándose la mugre y eso muestra que estamos convencidos de lo que hacemos”, nos dice.

Sánchez, como uno de los encargados operativos de la ocupación, lo interrumpe. “Hemos ido cumpliendo cada uno de los objetivos que teníamos. Lo primero, ya logramos que el gringo desocupara el fundo. Es decir, el hombre retiró todos sus animales y maquinarias, tractores y todo eso, cosa que pudimos hacer en orden y sin problemas una vez que Mister entendió que las cosas habían cambiado para él y que ahora la comunidad asumía el control de esta tierra”, relata. “Y todo se hizo en orden, incluso le hicimos firmar un acta donde recibe todo conforme, la firmó frente a todos y tenemos copias de eso”, agrega don Mario.

Tras escuchar al dirigente, Sánchez continúa. “También retiró a sus trabajadores y le fijamos para la tarde del sábado el retiro de los muebles y cosas personales que aun quedan en la casa patronal. Por eso hoy decimos que la primera etapa se cumplió; animales, maquinaria y trabajadores ya no están en el fundo. O sea, los mapuches estamos ejerciendo el control sobre nuestra tierra. Ese era el primer objetivo que teníamos, ocupar y controlar este espacio. Ahora el segundo objetivo es hacer producir esta tierra”. “Si, porque no vinimos a sentarnos a esperar a la CONADI o a mirar pasar los vehículos”, recalca don Mario.

Ocupar, resistir y producir

Es probable que ninguno de los mapuches de Huilio haya oído hablar de los Trabajadores sin Tierra de Brasil. Quizás ni siquiera saben quiénes son. Pero comparten con ellos el desafío de transformar el simbolismo de una toma –o mas bien dicho, “recuperación”- en una posibilidad real de desarrollo económico. Ocupar, resistir y producir. “Nos hemos organizado en cuadrillas, en cada sector del fundo hay gente haciendo cosas. Ayer comenzamos a hacer lo primero que uno hace cuando llega a ocupar una parte, que es habilitar vías de acceso. Hoy ya comenzamos a meter nuestros animales. Los bueyes que metimos el día que entramos no la podían creer... jamás habían visto tanto pasto... terminaron echados de llenos”, relata Sanchez.

De la CONADI, sin novedad en el frente. Más allá de una tímida conversación sostenida el viernes con Jorge Millaquen, asesor del director Nacional, Jaime Andrade (PS), las cosas siguen como el primer día. El organismo, fiel a su nueva política de no participar de reuniones en comunidades –efecto del Síndrome Temucuicui- y menos dialogar con “mapuches en toma”, ha privilegiado hasta la fecha los contactos informales. “No hay nada concreto aún con la gente de CONADI. Ellos no saben en verdad qué hacer, porque tienen claro que la embarrada la dejaron ellos mismos, al comprar la tierra a otra gente que no es del sector y que acá nadie conoce. El fiscal de CONADI dice una cosa, la subdirectora otra, Andrade nada todavía, pero lo concreto es que no saben qué hacer, cómo salir del paso”, nos cuenta Rubén Sánchez, con quien charlamos en Temuco.

En Huilio, todos esperan que tras pasar la “fiebre dieciochera”, se reactiven los contactos y se pueda arribar a una solución. Por lo pronto, conversaciones sostenidas con la dirigencia de Ad-Mapu -representada por José Santos Millao, consejero de CONADI- han permitido tranquilizar los ánimos de la comunidad Agustín Curín de Nueva Imperial, a la sazón, los beneficiados de la irregular compra realizada por el ex director Aroldo Cayun (PPD), a horas de entregar su mandato en el organismo indigenista chileno. Eso, en marzo del presente año. “Al menos tenemos esa tranquilidad. El peñi Santos Millao se comprometió en alinear a su gente de Imperial y evitar problemas. No es nuestra idea ni jamás lo ha sido pelearnos entre mapuches, solo queremos que se resuelva este grave error que cometieron en CONADI”, enfatiza Sánchez.

“Como dirigente, estoy orgulloso del trabajo que hemos realizado. El compromiso de la comunidad se ha demostrado, todos los comuneros están acá en el fundo, con señora y niños están acá, ha sido muy positivo, le han tomado el peso realmente, la importancia al tremendo sacrificio que estamos haciendo. La gente ha reaccionado que esta tierra es nuestra y todos quieren llegar hasta el final, porque entienden que es para mejor. Se lo dijimos al mayor de carabineros de Freire, nosotros no estamos robando nada a nadie, entregamos cada vaca, cada animal que el gringo tenía en el fundo, sus máquinas, con acta firmada. Eso me tiene satisfecho”, finaliza don Mario / Azkintuwe

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