EL QUINTO INFIERNO

viernes, agosto 18, 2006

Plebiscito: ¿sueño o pesadilla de Michelle Bachelet?


Constitución pinochetista, recauchada por la Concertación, sólo contempla plebiscitos de carácter comunal, por lo que Ministros de Michelle han debido salir a “aclarar” la propuesta de Michelle.

LA DEMOCRACIA TUTELADA mostró su cara verdadera gracias a un nuevo tropezón de la Presidenta al insinuar la posibilidad de plebiscitar el término del sistema binominal. Una serio resbalón que permite confirmar que el cuarto gobierno de la Concertación posee asesores que desconocen la Constitución e impulsan programas diferentes al que explicitan los ministros, pero que además tampoco interpretan –ni unos ni otros- los objetivos de doña Michelle…aunque en realidad pocos chilenos pueden interpretarlos porque si hay algo que nadie conoce es, precisamente, el programa de la Presidenta. Es lo que ocurre cuando un país vota por ‘el mal menor’.
Muchos chilenos se preguntan en este momento cuánto sabe, realmente, nuestra mandataria respecto de asuntos constitucionales. Y cuánto saben sus asesores.
En el mes de julio de 1989 los sectores políticos opositores a Pinochet renunciaron claramente a la posibilidad de enmendar y cambiar el sistema binominal establecido en la Constitución del 80. Años más tarde, en el gobierno de Lagos, se produjo la modificación que sacó el tema de la Constitución e instaló voluntariamente el asunto del sistema binominal en la Ley Orgánica de Votaciones y Escrutinios. Por lado alguno se avizora, entonces, la posibilidad de plebiscito sobre el sistema binominal. Los únicos plebiscitos que contempla la Constitución son aquellos de carácter y materia comunal. Aunque parezca inaceptable, así lo quiso y dispuso la propia Concertación.
Entonces, para establecer plebiscitos para reformas constitucionales se requiere la ocurrencia de un hecho que hoy torna imposible cualquier modificación. Con la aprobación de dos tercios el Parlamento puede proponer una modificación constitucional de este tipo, la que de ser rechazada por el Ejecutivo podría ser dirimida mediante un plebiscito.
Por ello el ministro Belisario Velasco salió con prontitud a ‘aclarar’ el asunto propuesto por doña Michelle, manifestando que nadie llamará a plebiscito, sino que, por el contrario, el gobierno desea conversar con todos los sectores políticos para modificar el sistema. Horas después, el senador DC Jaime Pizarro calificó de ‘inoportuna’ la idea plebiscitaria de Bachelet….fue amable el senador, sin dudas.
Luego de diecisiete años, la Concertación se ve en la encrucijada de tener que reconocer cuán atada está la democracia que ella pactó con Pinochet y, además, obligarse a conceder otras garantías a un sector de la derecha si persiste en la idea de modificar la Constitución. El mal paso dado por Bachelet lanzó a la Concertación a la peor encrucijada política de los últimos años, pues la Alianza por Chile vuelve a recuperar el mango de la sartén gracias a la dádiva gratuita proporcionada por la Presidenta.
Obviamente, Renovación Nacional aprovechó el ‘regalo’ y suspendió de inmediato las conversaciones que venía sosteniendo con el gobierno sobre estos tópicos. Sebastián Piñera había dejado caer sobre la UDI una bomba de racimo con sus opiniones favorables a discutir el sistema binominal, lo que según otros dirigentes de esa tienda política alejaba aún más el instante de unidad concreta con su antiguo aliado (el partido de calle Suecia). La equivocación (¿o ignorancia?) de la Presidenta le vino como anillo al dedo a RN para recomponer viejas amistades con sus aliados de ayer sin renunciar públicamente a sus supuestas buenas intenciones de modificar el sistema binmominal, y Lily Pérez no perdió tiempo para expresar a la prensa que las conversaciones con el gobierno quedaban en statu quo debido a las declaraciones de Bachelet, quien, según la Pérez, había tirado del mantel con el aviso de plebiscito, lo que constituía una presión que RN rechazaba drástica y firmemente.
Todo este intríngulis ha servido para dejar en evidencia algo que muchos sectores han venido afirmando desde hace quince años y que los principales dirigentes concertacionistas desmintieron siempre con signos de molestia. El conglomerado que gobierna Chile desde 1990 es también responsable de la actual tutela y atadura militar-empresarial que caracteriza a nuestra muy especial y extraña ‘democracia’. Los insignes líderes de la Concertación no podrán insistir en su inocencia al respecto. La Presidenta Bachelet, merced a su desconocimiento de materias políticas y constitucionales, los desnudó.
COMENTARIOS DE LECTORES
* Primero me gustaría que alguien me diera respuesta a una consulta o duda que llevo haciéndome ya un par de años. Si en una democracia la soberanía reside en el pueblo, ¿por qué habría que llamar a un plebiscito para solucionar el asunto del binominal, y no para cambiar de una maldita vez todo ese engendro de Constitución que, pese a las reformas hechas, sigue siendo la " Constitución de Pinochet"? ¿Por qué tiene que ser la Derecha la que siga imponiéndonos sus leyes y deseos, es esa Derecha el pueblo y por lo tanto la única representante democrática chilena? ¡Vamos Chile, un plebiscito para cambiar definitivamente ese engendro de Constitución ideado y hecho para servir a las autocracias criollas, dejando fuera la verdadera expresión popular! Simón Reyes, Suecia* Los caminos a la democraciaLl.Toledo
No soy una jurista, no entiendo casi nada de la Constitución ilegal de los años 80 y no me siento preparada para criticar al Gobierno; lo que sí siento es que en el país, de sus ciudadanos más preparados, los más instruidos, sean de la Derecha o de la Izquierda, son pocos los que desean realmente que las cosas cambien el Chile. Son ciegos, sordos, mientras la población vive mal. Hablemos de la educación, hablemos de salud, hablemos de las grandes diferencias de clases sociales en Chile; esto nos demuestra que en Chile bien poco se tiene en cuenta a toda la población. Existe una democracia ahora en nuestro país, pues ha sido elegida por una mayoría. Respetemos entonces esa mayoría y botemos las barreras sociales para construir un país digno de los chilenos.
Hemos palpado con nuestra experiencia que Pinochet bien poco hizo para mejorar la calidad de la población en general; estamos viendo ahora que en democracia hay demasiada prudencia, poca fuerza, para comenzar a realizar cambios para mejorar la calidad de vida de todos. Hay que tomar en cuenta también que existen tantos prejuicios sociales en Chile que hacen muy difícil los cambios. Prejuicios de clases que es el mayor obstáculo para el Estado de decolar con leyes que beneficien a todos. Criticar al Gobierno es la cosa más fácil ya que hay tantas cosas por hacer. Chile esta haciendo progresos inmensos en su economía, se puede decir que se está viviendo en el período de las vacas gordas, pues concentrémonos en mejorar también los servicios públicos, al hacerlo mejoramos la calidad de vida para todos.
Los empresarios no deben conformarse con dar a la beneficencia ya que las limosnas no ayudan como las leyes justas para que sus habitantes puedan conquistar con sus propias manos sus derechos. Así también al Gobierno le sería más fácil gobernar. Un plebiscito no es dinero tirado mal, es hacer también participar a la ciudadanía de los destinos del país, de hacerles conocer cuáles son las leyes que los pueden beneficiar o perjudicar. Si se quiere vivir en democracia estos son los caminos. No creo estar equivocada en cuanto digo.

Fuente: GranValparaiso

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