EL QUINTO INFIERNO

miércoles, mayo 17, 2006

Reflexiones sobre las recientes movilizaciones estudiantiles en Chile

¿Qué está ocurriendo en el mundo secundario?

Las últimas tres semanas hemos sido testigo de cómo miles de secundarios han salido a la calle. Para muchos, si es que no es para la mayoría, este despliegue multitudinario ha sido sorprendente, más aún si se toma en cuenta la movilización del día 10 de mayo, que involucró a miles de estudiantes en las calles santiaguinas y otros tanto en diversas regiones del país (se habla de 30.000 estudiantes). Pero seguramente lo que más llama la atención es la “inusitada” violencia que se “mostró” a través de los medios de comunicación, y que ya había tenido su antesala el 1° de Mayo.
¿Qué es lo nuevo?, ¿qué es lo que asusta?, ¿es real lo que estamos viendo, o es una invención de los medios?, ¿hay alguna lectura plausible de hacer?. Pues veamos.

-¿De qué estamos hablando?

Lo que ha ocurrido con los estudiantes secundarios en las últimas semanas es resultado de un proceso subterráneo, silencioso y desconocido, para una gran mayoría, pero sin lugar a dudas hay que prestar atención a lo que allí ocurra porque probablemente sea un tipo de construcción en curso que nos ofrezca puntos de análisis para otras construcciones en el mundo social.
Hay que aventurar que lo está ocurriendo es la consecuencia lógica de un tipo de construcción que logra articular dos elementos fundamentales: (a) elaboración de una propuesta que cumple el carácter de “programa” o de un horizonte temático que guía la acción (es un norte al cual hay que dirigirse); y (b) la conformación de dirigentes estudiantiles que entienden que la construcción de un movimiento estudiantil implica en esta fase política, la unidad de los diferentes componentes que la integran. Es decir, existe un núcleo de dirigentes que entienden que la construcción de sujeto político no se hace de un día para otro, que incluso los supera en su “vida como secundarios”, por lo tanto, lo que hacen es sembrar para que otros cosechen, y para ello la propuesta se convierte en el horizonte, dónde la experiencia cotidiana y concreta, expresa el caminar hacia ese punto, con lo cuál se garantiza que los que lleguen no lo hacen en punto cero.
En esto nos puede ayudar la imagen gráfica de una carrera de postas, es decir, hay una meta a la cual hay que llegar y existen distintos corredores en lugares escalonados, y unos y otros hacen entrega del bastón. Esto no sería posible si no existe una lógica de equipo y un fin ha alcanzar. Esto es lo que esta ocurriendo y es lo que permite la unidad. Unos se irán y otros llegarán, y a diferencia del año 2001, dónde ocurrió el mítico “mochilazo”, lo que están dejando los estudiantes, que hoy son dirigentes, es una propuesta que esta escrita, que es imborrable, y de la cuál la frágil memoria no podrá desentenderse.
Es cosa de escuchar a los estudiantes anónimos, los que están en las bases, cuando algún medio se les acerca: “hemos entregado un petitorio, que se basa en una propuesta elaborada el año 2005 y no nos dan respuesta, solo dilaciones”. Eso se difumina a través de los medios, y cada estudiante que se ve en esos muchachos que están en la calle o en sus establecimientos, empieza a vocear la propuesta o el petitorio, aunque no lo conozca, porque lo siente propio, adquiriendo fuerza material.
Esto es otra muestra de la riqueza que tiene la actual coyuntura secundaria, porque los dirigentes están interpretando un sentir generalizado, es decir, han logrado impregnar en la propuesta / petitorio demandas muy sentidas, que dichas de maneras muy distintas por el habla adolescente, convergen en la legitimidad de la conducción. De ahí la masividad de las movilizaciones, algo está latiendo en las profundidades de lo social y estos jóvenes secundarios están logrando dar carne y materialidad a algo que localmente se expresa en forma más ambigua o sutil, de ahí la potencia y fuerza lo mostrado hasta el momento.
La unidad mostrada hasta ahora, las movilizaciones masivas, la capacidad de dialogo, etc., puede en algún momento perderse, dado que toda construcción social tiene avances y retrocesos, derrotas y triunfos, pero esta coyuntura algo distinto nos esta mostrando: estos jóvenes ya no están atrapados por los conflictos del pasado, son expresión de los conflictos del futuro (1); logran representar intereses, sensaciones, percepciones y estados ánimos juveniles; identifican temáticas que les permite movilizarse en el presente, pero teniendo claro elementos de orden estructural que les da fuerza para mirar lo que viene; están en una dimensión ética del quehacer político, lo que les da un grado de legitimidad ante el mundo adulto, tan cínico en su actuar.

-Vandalismo, violencia, campaña del terror

Entre la última semana de abril y la primera quincena de mayo, miles de secundarios han marchado por el centro de la ciudad. Estudiantes que provienen de la comuna de Santiago, como de comunas aledañas; liceos municipales, técnico profesionales, particulares subvencionados, particulares. Estudiantes de origen popular y de clase media, estudiantes que representan distintas expresiones orgánicas al interior del mundo secundario. Pero cuando transitan por las veredas de la Alameda, adquieren una fisonomía “única” como un monstruo de mil cabezas, que alegra, entusiasma, pero también asusta.
En una sociedad del control, como la nuestra, no se tolera nada que adquiera fisonomía de movimiento, se teme la acción autónoma y no dirigida, se crea una atmósfera de pánico anticipado ante el sólo hecho de ver masa humana compactada por la demanda. Los secundarios atemorizan, porque tienen la agilidad de la gacela para correr, por la vitalidad de los sueños, por la bella capacidad de juntarse con otros y compartir sueños, por exigir sin mediaciones tácticas, por la flexibilidad organizativa, pero fundamentalmente, por que no se “atemorizan” ante la represión inmediata, todo lo contrario, es estimulo a su fortaleza juvenil.
La estigmatización de las movilizaciones recientes, son una prueba irrefutable del miedo que se les tiene, desde el poder. Miedo incrementado, porque se sabe que sus demandas son justas, y que las mismas son una fuente duradera de conflicto. El poder no sabe como vérselas con una masa humana que tiene capacidad organizativa, que se permite el lujo de visibilizarse. Sin embargo, hay un agregado muy fuerte ha considerar, cada joven es parte de una familia, y de alguna manera es la expresión de sentimientos y pensamientos de dicho hogar, es decir, la posibilidad de representar un fenómeno más extendido y global, es siempre una posibilidad. De ahí que hay que tratar de golpearlos en su legitimidad, en su despliegue escénico. No hay mejor forma que desacreditarlos vía la imagen de vándalos, de delincuentes e infiltrados.
Jóvenes que realizan actos vandálicos, podrá ser, infiltrados, no
. Esto es importante señalarlo, porqué en la medida que se reconoce que son estudiantes secundarios, nos permite reconocer e identificar los conflictos en ciernes que nuestra sociedad enfrenta. Esto es intolerable a los sectores dominantes que han construido el discurso del orden, del funcionamiento de las instituciones, y del progresismo como base del programa de gobierno, dado que dicha violencia es un mentís a la paz social(2). Por eso es necesario clasificar dichas conductas como delincuenciales o lumpenescas, para deslegitimarlas, y lo que se provoca con ello es que los jóvenes lleven a cabo dicho estigma porque así adquieren visibilidad o les otorga un vigor destructor ya que dichas construcciones discursivas de jóvenes violentos se explícita y materializa, pero no porque sean delincuentes sino que es una manera de otorgarse un espacio en la escena pública.

Notas.

1. Las manifestaciones con carácter violento que mostraron grupos juveniles el 1° de mayo, es algo que aún no hemos analizado en profundidad, y que tienen claves de futuro.

2. Nuestro país se ve limpio y ordenado, se solaza de sus indicadores macroeconómicos, pero algo ocurre en sus sótanos dónde se incuban malestares. Los estudiantes de alguna manera pueden ser pequeñas filtraciones de ese malestar, y lo hacen con despliegue violento, que creemos irá en aumento.
Fuente: Página de mailto:Trabajador@s

1 Comments:

  • At 5:35 p. m., Blogger francisco bucarey said…

    hola me llamo francisco bucarey soy universitario, primer año de la u de conce.
    me parece bueno que no seamos unos pocos quienes compartimos con esta "sensacion" (es mas ya somos miles), fui secundario el año pasado(2005) y recuerdo cuando saliamos a protestar, algo se habia comenzado a gestar, y este año solo faltaba la gota para llenar el vaso, todo este tipo de actos ya sean de violencia o no, son sencillamente (como el blog explicaba) la expresion de que en un sistema social hay mecanismo, malestares, procesos incorrectos, que simplemente no estan operando de acuerdo a las nacesidades y prioridades de la gente (secundarios) lo cual, lo quieran o no, desemboca en actos con o sin violencia que son legitimos dentro de un contexo social, y un marco de situaciones que han llevado a las personas a expresarse de distintas formas.
    me parece genial el grado de organizacion que han alcanzado los secundarios(la organizacion es la clave para que se desarrollen moviminetos), yo ahora veo estos asuntos desde otra perspectiva, pero no por eso menos importantes, desde ya pueden contar con nuestro apoyo, para seguir adelante y luchar por lo que nos parece justo.

     

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