EL QUINTO INFIERNO

lunes, mayo 08, 2006

Derecha uruguaya festeja "abrazo de Washington" con Tabaré Vásquez

En momentos en que las posiciones del gobierno uruguayo frente a los procesos de alineamiento e integración regional son discutidas dentro y fuera del país oriental, y tras la visita de Tabaré Vásquez a Washington, les presentamos un artículo de Alberto Scaravelli, congresista uruguayo, representante del neoliberal Partido Colorado, donde festeja "el abrazo de Washington" del presidente frenteamplista con Bush... preocupante, no?...
"Así de golpe, inesperadamente para todos, el gobierno frenteamplista aparece en Washington D.C., coincidiendo totalmente con el gobierno del presidente Bush, con un posicionamiento de plena adhesión a todos los principios que el oído presidencial americano quería oír. Sorprendente, porque se trata de un presidente uruguayo, que lidera un Frente Amplio en el gobierno, de mayoría marxista y contraria acérrima al liberalismo económico. Un gobierno instalado en una región convulsionada y en atropellada ebullición de otros gobiernos populistas, todos de una autoproclamada izquierda, que de a ratos dicen profesar una profunda amistad con el gobierno uruguayo actual del mismo signo ideológico, aunque la mayoría de las veces entre ellos mismos, debajo del abrazo, escondan acciones de manifiesta hostilidad. Si se es oposición con criterio constructivo, cuando el gobierno actúa de acuerdo a lo que uno piensa que es buena cosa para el país, hay que apoyar manifiesta y claramente. Cuando en cambio se ve actuar al gobierno en dirección errónea, hay que avisar y proponer vías de acción alternativa, para evitar indolente la comisión de actos que uno siente que son gravemente perjudiciales para la nación.Si el gobierno escucha y mejora su accionar, espléndido, pero si sigue adelante en línea de colisión, la responsabilidad de la omisión es toda suya, exclusiva y excluyente, aunque los platos rotos después los paguemos entre todos cuando el gobierno de hoy, como todos los anteriores, ya sea historia.Por eso y antes que nada, corresponde saludar la acción emprendida por el gobierno nacional con los Estados Unidos, continuando sin cambio alguno lo iniciado por los gobiernos anteriores. Sin embargo, más allá de esa coincidencia, el escenario y la forma de actuar de los últimos tiempos es para Uruguay absolutamente inestable, contradictorio y desconcertante, tres adjetivos que juntos, solo pueden causar preocupación por falta de certezas y de coherencia en las acciones.El presidente Vázquez y su comitiva fueron a Washington. Tan convincente fue su decir, y tan bien cayó lo dicho, que se logró hacer olvidar a la plana mayor norteamericana, lo que Chávez, Morales y Fidel Castro han llegado a decir en reiteradas oportunidades y diferentes escenarios delante del propio presidente uruguayo, entre otras cosas afirmando que Bush es el Hitler de este tiempo y un asesino en serie y Condoleezza Rice uno de los principales instrumentos para el mal. Así de fuerte, lo vimos, escuchamos y leímos, de mil formas en todos estos meses.Para lograr este complejo acoplamiento, el gobierno uruguayo frenteamplista, debía realizar dobles saltos mortales y sin red. Así lo hizo, y lo hizo bien.Ese mérito también debe ser reconocido. Para eso, primero se distanció de Telesur, el canal de televisión internacional revolucionaria, orientada por Fidel Castro y Chávez y de la que el gobierno actual del Uruguay fuera orgulloso fundador con varios millones de dólares puestos por el petro-generoso presidente Chávez, donde un día si y otro también, los dos locuaces presidentes revolucionarios, formulan los agravios mas duros que pueda imaginarse respecto del presidente Bush y su gobierno. Preparando el futuro encuentro en Washington, el distanciamiento uruguayo con tan explosivo emprendimiento televisivo, intentó hacerse en forma radical, aunque luego se procuró aclarar que nunca se estuvo demasiado dentro, con el argumento recién entonces convenientemente descubierto, de que se requería aprobación parlamentaria y que por no tenerla no se formaba parte del mentado TeleSur. La confusión fue grande, porque Uruguay había llegado a proponer la extensión de la misma idea con la creación de una RadioSur. De pronto otras voces del gobierno, cambiaron nuevamente -tal como hoy se ha hecho costumbre- para dejar una puerta abierta, eso si, sin que los símbolos uruguayos, ni la foto de Vázquez estuvieran más en la pantalla del canal, como lo habían estado hasta entonces. Los dichos históricos del Frente Amplio, reiterados después en la campaña electoral y hasta hoy en sus sectores más importantes, son muy duros y confrontativos con los Estados Unidos, el Fondo Monetario, el BID, el Banco Mundial, la OEA, la ONU y con los tratados de protección de inversiones. La consigna siempre fue nada de ALCA, nada de Tratado de libre comercio, sólo venderles de callados, casi con repulsión, pero nada más. Culebras con las que hay que convivir dentro y afuera, según llegó a decirse como prueba de pragmatismo de gobierno. Desde ya que la consigna era alejarse de todos esos males. Nada parecido a esta profundización de acuerdos políticos y alineación públicamente televisada ante el mundo con el gobierno de los Estados Unidos, a la que hoy asistimos en vivo y en directo.La reciente ida de Vázquez a WDC fue lapidaria para esos precedentes. Dijo lo que el presidente de los Estados Unidos quería oír. Dijo allí lo que tenía que decir, si quería una profundización de relaciones carnales con el gigante del norte, (como decía ayer nomás el presidente Menem). Tanto gustó en Washington lo dicho por el presidente Vázquez, y fue dicho con tanta convicción y determinación, que el presidente americano salió luego de la entrevista, absolutamente encantado con el nuestro, como ayer lo estaba con entonces presidente Jorge Batlle. En el mismo salón y en idéntico mensaje que ayer, se presentaron cordialmente juntos ante la prensa internacional, con imágenes y palabras absolutamente coincidentes en base los dichos públicos, la conversación privada mantenida por ambos mandatarios y la evidente armonía de ideas y propósitos acordados. A Uruguay esto le viene muy bien, en lo económico para que antes de 2007, la Casa Blanca pueda hacer acuerdos comerciales que nos pongan al pie de un libre comercio con tratado o con el nombre que eufemísticamente quiera dársele, y sin que el Congreso de los Estados Unidos, los pueda alterar luego. Pero a Uruguay le viene muy bien además como imagen, en medio del absurdo y maltraído conflicto con Argentina, por las plantas de celulosa. Esas armoniosas imágenes presidenciales, recorrieron la región, mientras el presidente argentino subía absurdamente la apuesta de su acoso al Uruguay con un acto político de masas y acarreo de gente en Gualeguaychú. Al mismo tiempo el presidente argentino, se reunía con los presidentes de Brasil, Bolivia y Venezuela, tratando de arreglar el escenario energético sudamericano, que Fidel Castro, en la reunión de la Habana con Chávez y Morales, desbarató de un saque. Desde la Habana le pegaron en el corazón mismo de los intereses brasileros y argentinos, después de que sus presidentes rezongaran públicamente a Chávez por su intromisión en el sur del continente, que creen es su zona de influencia exclusiva, a la vieja usanza primer mundista.En medio de tanto desorden, Bush se sonreía junto a Vázquez y la izquierda uruguaya se contorneaba sobre si misma, tratando de poner cara de que todo era normal, hasta que ya no pudo explicar mas nada. Luego comenzaron a levantarse desde el Frente las voces del desconcierto y la advertencia. Al mismo tiempo crecían las voces de apoyo a lo actuado por parte del seguramente hoy mucho mas de medio país, que ya no es votante frentista, porque los votos prestados sin duda ya no están.El movimiento sindical fue el más radical y claro en su oposición a lo actuado por el gobierno y a lo dicho por Vázquez en el norte. El PIT-CNT planteó claramente que nada de profundización de acuerdos y algunos legisladores del Frente expresaron que estarían atentos para que estos acuerdos no fueran muy profundos, lanzando advertencias públicas, respecto de que se cumplieran estrictamente los compromisos políticos y programáticos asumidos por el Frente Amplio. LA CONCLUSION:Lo real es que se avanza rápidamente con la negociación con los Estados Unidos, que fuera comenzada en los gobiernos colorados. La misma que tanto denostaron ayer desde la cerrada oposición, quienes son los gobernantes de hoy. Se han arriado y doblado prolija y discretamente las banderas ideológicas que hacían imposible el dialogo y que explicaban la falta de embajador americano en el Uruguay hasta ahora, después de tanto tiempo, cambiándose por un realismo rampante que crispa los nervios de mucha gente en el gobierno o próximo a el y definitivamente en sus más rancios adeptos. Es que finalmente ante tanto ir y venir, de dichos para un lado y desmentidos para el otro, que me voy del MERCOSUR, que no, que no me voy, también en este tema del libre comercio y las relaciones con el gobierno norteamericano, sólo queda pensar que quizás tanto ir y venir en los dichos, es consecuencia de que se trata de un discurso dirigido antes que nada a satisfacer a cada público ante el cual se habla.Lo cierto es que hay miles y miles de votantes de los más fieles y de los ocasionales del Frente Amplio, que hoy ya no entienden nada y a los que la hormona del desconcierto les está saturando el alma. Del presidente Vázquez golpeando la mesa en Venezuela, al del beso con Condoleezza y al del abrazo fraterno con el presidente Bush, hay un abismo, tan enorme, como enorme es la confusión reinante sobre cual es la verdadera posición del gobierno de Uruguay. Resta saber que se les dirá en el próximo encuentro con los presidentes de Venezuela, Bolivia y Cuba, y alguno de ellos nuevamente declare las barbaridades que hemos venido escuchando últimamente en su condición de archienemigos del gobierno de Estados Unidos. Es el mismo Bush con el que Vázquez ha coincidido en todo los temas importantes para llegar al afectuoso y rotundo mensaje conjunto en la Casa Blanca.A los que no les votamos, nos parece excelente que todo se haga como pensamos siempre que debía hacerse. Pero mucha gente tampoco está demasiado tranquila, porque quizás mañana se cambien nuevamente los discursos y las acciones, en aras de recuperar la simpatía de otros públicos, o la confianza perdida de tantos uruguayos sorprendidos, cuando se comprobó que aquellas leyendas en los muros, no fueron mucho mas que frases pintadas en colores preelectorales. Hoy se comprueba, que sólo transitando los senderos que el país había recorrido durante tantos años, el desarrollo nacional puede ser seguro, pero siempre que se haga sin novelerías ni saltos al vacío. Ese camino seguro con el que todo el país estaba tranquilo y que fue siempre criticado y obstaculizado por los mismos actores del Frente Amplio, hoy en el poder. La visita de Vázquez a los Estados Unidos no fue una simple visita de negociación comercial por más cuota y cupos de carne o de cereales, que va. Fue un acordar plenamente en materia absolutamente política, y en los temas mas preciados para el gobierno de los Estados Unidos.Al final, el cambio parece que se hizo, pero dentro del gobierno frenteamplista. Se dio un giro tan radical como desconcertante, un cambio tan brusco que tiene a muchísima gente desconcertada y sin entender casi nada de lo sucedido. Pero también mucha otra gente ha quedado esperanzada, en que realmente sea esta una forma de comenzar a rectificar el rumbo, erróneamente proyectado por el gobierno uruguayo de hoy, en tantos otros temas esenciales del país.Veremos como se concilia en el país este giro, esperar a saber como se concilian dentro del gobierno, del Frente Amplio y sus apoyos, estos cambios radicales e inesperados de postura. Que paradoja: El ala del gobierno del gobierno frenteamplista, que negocia ante Estados Unidos y lleva al presidente a su postura abierta al mundo capitalista y al desideratum del liberalismo económico, ha puesto al gobierno de punta con sus votantes y militantes frenteamplistas de siempre, que no logran entender, ni aceptarán jamás -según nos dicen- el brusco cambio de postura ideológica de su partido en el gobierno.Otros ciudadanos en cambio, al ver lo sucedido en el norte, sienten algo de tranquilidad con el realismo y la moderación de ese cambio de postura política hacia afuera. Pero de golpe despiertan, en medio de la pesadilla de la radicalidad de la Reforma Tributaria, que al ser propuesta por esos mismos actores políticos que negociaron el viraje del gobierno en los Estados Unidos, les hace quedar también a ellos, enfrentados definitivamente al gobierno nacional.Una reforma tributaria, pensada para cumplir con la tribuna radical, y que terminará golpeando fatalmente entre otros sectores productivos, al ingreso de la mal llamada renta proveniente del trabajo y del esfuerzo de los uruguayos. Parece ser un nuevo manual, del arte de quedar mal a cuatro bandas, con todo el escenario político nacional.
Fuente: página de Alberto Scavarelli

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