EL QUINTO INFIERNO

martes, abril 11, 2006

Triunfo histórico logran movilizaciones en Francia



Diez semanas después del inicio de las protestas contra una reforma laboral juvenil en Francia, el presidente Jacques Chirac ha cedido a la presión que ejercieron organizaciones estudiantiles y sindicales y anunció el retiro del Contrato del Primer Empleo (CPE). "El presidente de la República decidió remplazar el artículo ocho de la Ley de Igualdad de Oportunidades -que instituía el CPE- con medidas que ayuden a la gente joven en desventaja a encontrar trabajo", señaló un comunicado emitido desde la oficina de Chirac, en el Palacio del Eliseo.
Tras el anuncio, las organizaciones sociales celebraron "la muerte" del CPE, pero distintos voceros de la clase política en el poder se apresuraron a negar que haya habido abrogación de la ley de "Igualdad de Oportunidades", que incluía la reforma laboral para menores de 26 años.
Esa legislación aprobada a principios de marzo por el Parlamento bicamaral francés -la Asamblea y el Senado- contiene otros temas como la "responsabilidad paternal", el aprendizaje de un oficio desde los 14 años y las medidas contra la discriminación, con las cuales desaparecen de los currículos el nombre del candidato y su dirección, a fin de ocultar sus orígenes étnicos y evitar la conexión del aspirante con un barrio mal afamado.
Las discusiones del fin de semana entre los distintos sectores sociales -estudiantes y sindicatos frente al gobierno- desembocaron en la modificación del artículo ocho, con el propósito de dedicarlo más explícitamente a los "jóvenes con las mayores dificultades", es decir, los que desertaron tempranamente de la escuela y carecen de calificación profesional, generalmente descendientes de inmigrantes y habitantes de barrios pobres. Se trata de aquellos que se dieron a conocer mundialmente en noviembre de 2005 mediante la violencia suburbana, jóvenes a quienes iba dedicado implícitamente el CPE.
En círculos legislativos se espera que el nuevo artículo ocho sea presentado al Parlamento hoy martes, para que los legisladores lo aprueben antes de la suspensión de labores con motivo de la Semana Santa. Una vez conocido el retiro del CPE, dirigentes sindicales y estudiantiles celebraron la decisión presidencial, pero dejaron abierta la posibilidad de continuar protestas hasta que concluya el proceso legislativo que suprima la reforma laboral y dé entrada al nuevo artículo ocho.
"Misión cumplida", dijo el jefe de la Confederación Francesa Democrática del Trabajo, Francois Chereque. "Una victoria histórica, tras una movilización histórica", afirmó el líder estudiantil, Karl Stoeckel.
Con el CPE, que la Unión Nacional de Estudiantes de Francia (UNEF) calificó de "insulto" a los jóvenes, los empleadores iban a adquirir el derecho de despedir a los trabajadores menores de 26 años sin justificación alguna durante los primeros dos años de contratación, lo que en el mercado laboral británico se conoce como "fácil contratación, fácil despido".
En un hecho sin precedente en Francia, siete federaciones de sindicatos y cinco agrupaciones de estudiantes se unieron para demandar desde los primeros días de febrero el "retiro" del CPE, cuando apenas era un proyecto legislativo presentado por el primer ministro Dominique de Villepin.
En la medida en que crecieron las protestas, De Villepin comenzó a hablar de la posibilidad de modificar términos del CPE. Chirac promulgó la ley de Igualdad de Oportunidades el domingo 2 de abril, pero pidió que el gabinete y los legisladores del partido gobernante -la Unión por un Movimiento Popular- asumieran las principales demandas de los opositores.
Para analistas políticos franceses, la decisión de Chirac de retirar finalmente el artículo ocho y remplazarlo por una nueva legislación, representó un golpe para De Villepin, quien junto con el ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, son señalados como posibles candidatos presidenciales por la UMP.
Las encuestas de opinión pública muestran que los dos meses de protestas debilitaron la popularidad del jefe de gobierno, quien todavía el viernes pasado habló de "cambios" y evitó la palabra "retiro". Un sondeo del diario Libération mostró que el apoyo ciudadano a De Villepin cayó de 49 a 25 por ciento entre enero y abril.
Al hablar por televisión sobre la decisión presidencial, De Villepin dijo que "las condiciones necesarias de confianza y tranquilidad no existen, tanto entre la gente joven como entre las empresas, para permitir la aplicación del CPE".
Otras reacciones sobre el retiro del CPE, destacaron el contexto general en el que estudiantes y sindicatos lograron la victoria. El intelectual socialista, Max Gallo, insistió en que el problema no se resolverá si no es abordado dentro del contexto macroeconómico mundial y europeo.
Atribuyó al "código genético francés" la reacción ante el CPE, pues la sociedad francesa siempre se ha sublevado ante la amenaza de perder sus conquistas sociales, como las que conciernen al trabajo.
El Partido Comunista Francés dijo que tanto la victoria contra el CPE, como el rechazo a la constitución europea en 2004, "manifiestan la exigencia de la sociedad francesa de romper con el proyecto neoliberal". "Nos gusta la sociedad en que vivimos -enfatizó a su vez Juliette Caudry, presidenta de la UNEF- pero queremos asegurar nuestro futuro en ella".
Fuente: La Jornada

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