EL QUINTO INFIERNO

martes, abril 11, 2006

Retiro del CPE:"un rechazo a las directivas liberales de la Unión Europea"



El presidente de Francia, Jacques Chirac, y el primer ministro, Dominique de Villepin, dejaron sin efecto el contrato de primer empleo (CPE), una semana antes de vencer el ultimátum de los estudiantes para que se anulara la ley en la Asamblea Nacional. Les presentamos aqui una entrevista a Mathieu Demaret, presidente de la Federación Sindical Estudiantil Unitaria y Laica (FSEUL).

-La imaginación al poder, pedían los del mayo del 68...
Entonces (en el 68) los estudiantes, que pertenecían a clases más altas, eran unos 300.000. La enseñanza, desde entonces, se ha democratizado. Hoy hay más de dos millones de estudiantes de nivel superior, la mayoría de clase media.

-Y piden un contrato estable.
Los jóvenes son futuros trabajadores. Y la protesta se hace con apoyo de los padres y de los abuelos, que conocieron mejores condiciones laborales. Pero el miedo del Gobierno es el mismo que en el 68: la extensión del conflicto.

-Aquella demanda era menos prosaica, admitirá.

En el 68 se estaba acabando la reconstrucción de Francia. No había paro. Hoy la precariedad se ha generalizado, el desempleo es más alto, la situación social es más tensa.

-Son jóvenes que se pueden permitir el lujo de protestar.

A la universidad llegan los que pueden, sí, pero se han empezado a movilizar los institutos, sobre todo los de los barrios populares, y se han ido sumando los trabajadores... ¡Las directivas europeas van en contra de los derechos laborales de todos!

-¿Las directivas europeas?
Muchas pancartas rezan: "Tenéis que respetar nuestro voto del no a la Constitución (europea)". La movilización fue una continuación de aquel no. Un no que expresaron el 60% de los jóvenes y el 80% de los obreros. Fue un rechazo a las directivas liberales de la UE. Pero ese rechazo se quedó en las urnas, porque el Gobierno siguió haciendo la misma política. Salimos a la calle por eso, no sólo por el CPE.

-¿La revuelta en la periferia también estuvo vinculada a eso?

Sí. No se trató de una revuelta étnica o religiosa, como se intentó vender. Fue un movimiento contra la precariedad generalizada en los barrios populares. Y como en ellos las condiciones de vida son más difíciles, la reacción fue más violenta.

-Hay estudiantes que exigen, bate en mano, no perder el curso.

¡La mayoría dice que es mejor perder un año que toda una vida! Ése es un indicio real del grado de determinación de la movilización. Los que se resisten a ella son una minoría muy instrumentalizada por el Gobierno. El miedo del Gobierno es la confluencia entre la juventud y los trabajadores. Y las condiciones para una huelga general existieron.

-La huelga general desestabiliza.

A instituciones que no son democráticas... Todos sabemos que esa ley cubre una etapa para acabar definitivamente con el código del trabajo y los convenios colectivos. Lo han dicho el Gobierno y la patronal.

-No lo habrán expresado así...

Han dicho que había un proyecto de contrato único de trabajo, con un periodo de prueba de dos años. Eso abre la posibilidad de despidos sin justificación. El Gobierno está muy debilitado y la huelga general no era algo promovido por las direcciones sindicales. No quieren asumir una crisis institucional profunda.

-¿Y dónde está la izquierda?

Al inicio de la movilización, el secretario general del PS dijo: "Seamos claros, la ley seguirá adelante, ya veremos en el 2007". Aseguran que la globalización es así, que hay que tener en cuenta la flexibilidad... ¡Tienen el mismo proyecto que la derecha! Todos los partidos enfocan su estrategia cara al 2007. Temen llegar al poder y no tener alternativas.

-¿La movilización francesa contagiará a Europa?

Debería... Una prueba de que no se trata de un problema francés es la reacción del presidente de la Comisión Europea. Durao Barroso se apresuró a decir que la UE debe ser competitiva, asumir la flexibilidad. Demostró que existe miedo al contagio. En España hay un proyecto de reforma laboral, ¿no? Ustedes tienen una tasa de contrato temporal del 90%. O sea, la precariedad es algo generalizado. Ocurre en Alemania... En todas partes hay tensión social.

-¿La UE le parece una mala idea?

Me parece mala idea que la UE sea la unión de los dirigentes y empresarios y no la unión de los pueblos.

-¿De veras creía que Villepin daría marcha atrás?

Era una posibilidad... En el horizonte estaba la huelga general hasta la retirada de la ley. En las calles se respiraba determinación y confianza en que íbamos a ganar pese a las tentativas de desmovilización.

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