EL QUINTO INFIERNO

martes, marzo 28, 2006

Verdades y mentiras sobre el Golpe Militar de 1976 y el Proceso



1. Es mentira que se halla probado sin rastro de dudas que los muertos y desaparecidos sumen solo entre 10.000 y 30.000. Es necesario establecer la verdad sobre estos números. Deben agregarse, además, la lista de las víctimas los casi 100.000 argentinos que fueron detenidos durante el proceso –muchos de ellos torturados- y el mas de medio millón que fueron obligados a emigrar.
2. Es verdad que la Embajada de EEUU –y por lo tanto el gobierno de ese país - conocían de antemano los planes del golpe y la subsiguiente política de exterminio. No fue una simple “tolerancia” de un régimen totalitario más, sino la complicidad activa – que incluyó el reclutamiento masivo de “expertos” argentinos para auxiliar en la lucha contra guerrillas en otros países (Ej. : Centroamérica).
Declaraciones de un agente de la CIA, documentación desclasificada en los EE UU recientemente, declaraciones de Pat Derian y otros materiales prueban sin lugar a dudas que sólo se conoce parte de la complicidad del gobierno de EEUU con el Proceso.
Si el gobierno de Kirchner es tan defensor de los derechos humanos como proclama, exigiría del gobierno de los EEUU la entrega de todos los documentos y comunicaciones entre el gobierno de EEUU y sus Fuerzas Armadas con los militares del Proceso.
3. Es mentira que hombres como Kirchner, Bielsa y otros miembros del llamado Kirchnerismo hayan luchado contra la dictadura. Kirchner mantuvo un perfil bajo – inexistente políticamente – y procuró pasar desapercibido mientras construyó su fortuna, beneficiándose con los planes económicos de la dictadura. Bielsa continuó bajo la dictadura como funcionario estatal medio.
4. Es verdad que el golpe fue discutido y decidido por los altos mandos militares en acuerdo con sectores dirigentes de los Partidos Justicialista y la UCR, algunos jerarcas de la iglesia y apoyados por un puñado de dirigentes de la burocracia sindical inmediatamente después del llamado “Rodrigazo.”
El 2 de Junio de 1975, el gobierno de la entonces presidenta Maria Estela (Isabel) Martínez de Perón, accedió gustosa a un nuevo pedido de los grupos económicos ligados a la oligarquía y el imperialismo y nombró como Ministro de Economía a Celestino Rodrigo. Este, a su vez, dependía de un hombre que después sería, ya bajo la dictadura, mano derecha de Alfredo Martínez de Hoz: Ricardo Zinn.
El 4 de junio (dos días después lo que demuestra que estaba preparado de antemano), Rodrigo anunció su Plan Económico que le había sido dado en una carpeta por Zinn y en el que habían colaborado en su preparación la mayoría de los que después estarían en el equipo de Martínez de Hoz.
Hizo su aparición así, en la Argentina, el que después fue mal llamado “neoliberalismo.” El Plan incluía una devaluación de la moneda del 161%; un incremento en los combustibles del 181%, el 75% para los servicios. Rodrigo, asimismo, propuso un aumento miserable del 38% a los sueldos. El Plan arrasaba con el nivel de vida de los trabajadores y la clase media y también incluía la privatización de compañías del estado y otras medidas que comenzaron a implementarse durante el “Proceso” y continuadas por Menem en los 90s.
A principios de julio, oleada tras oleada de trabajadores comenzaron a abandonar sus fabricas y otros lugares de trabajo y a marchar, espontáneamente, sobre la Plaza de Mayo desde las primeras horas de la mañana.
Miles de manifestantes rodearon la CGT en la calle Azopardo y obligaron a los dirigentes de la burocracia encerrados adentro a pronunciarse a favor de la movilización cerca del mediodía. Casildo Herrera y Lorenzo Miguel, que se fueron al Uruguay, finalmente ordenaron la “huelga general.”
Las movilizaciones masivas obligaron a los militares a exigir al gobierno de Isabel que reemplazara al Ministro Rodrigo y que López Rega, “el brujo”, debía abandonar el país para evitar que la radicalización se profundizara.
Por primera vez en 50 años, la burocracia sindical había sido rebasada por un movimiento de masas no dirigido por el peronismo, sino la izquierda, y obligada a sancionar una huelga general contra un gobierno peronista.
El gobierno de Isabel, que antes de aceptar las demandas de los militares y sectores de la burguesía de integrar sus planes y a Rodrigo en el gobierno, ya había cedido el control de la seguridad interna y muchas otras funciones a las fuerzas armadas, se demostró entonces en toda su debilidad.
Inmediatamente después del Rodrigazo, la izquierda en diferentes matices, comenzó a ganar elecciones sindicales y cuerpos de delegados en los principales gremios, profundizando la crisis de la burocracia sindical. Las llamadas “Coordinadoras” surgían como hongos por todos lados.
Cuando los cuadros del ejército comenzaron a plantear el cambio y dirigentes radicales y peronistas acudían a los cuarteles a pedir la intervención de las fuerzas armadas y la prensa predecía el fin del gobierno, era obvio que la suerte del gobierno de Isabel estaba echada.
El golpe de 1976 fue, entonces, fué la respuesta de la mayoría de la burguesía y sectores de las multinacionales y la propia Embajada de EEUU a la incompetencia del gobierno de Isabel para detener y aplastar al movimiento obrero y los avances de la izquierda. Los sectores de la burocracia que lo apoyaron lo hicieron para evitar ser desplazados de sus sillones por nuevas camadas de activistas.
La mayoría de los medios de difusión, incluyendo La Opinión de Jacobo Timmerman, apoyaron el golpe, muchos en la creencia que sería un tipo de dictadura como las anteriores de la historia Argentina, violentas y autoritarias, pero no salvajemente represivas que aplicara métodos fascistas para gobernar. Cuando Timmerman pasó a una oposición moderada a la dictadura, fue secuestrado y torturado y su diario expropiado.
5. Es mentira que el golpe militar de 1976 fuese una consecuencia de la existencia de organizaciones guerrilleras que ponían en riesgo la seguridad nacional el “ordenamiento institucional” como en su momento dijeron los dictadores.
Los Montoneros y el ERP – las dos principales organizaciones guerrilleras de los 70s – habían perdido su apoyo en la población y fueron derrotadas militarmente mucho antes de producirse el golpe de marzo.
Los Montoneros comenzaron su decadencia cuando Perón los echó de la Plaza de Mayo acusándolos de “inútiles imberbes” en 1974. Posteriormente, la organización fracasó en varios golpes militares y obtuvo escasísimos votos cuando se presentaron a elecciones en algunas provincias como Partido Auténtico.
El ERP, aplastado por la represión en Tucumán y habiendo perdido el apoyo de muchos de sus simpatizantes de superficie, fueron definitivamente derrotados militarmente cuando un infiltrado policial, de alto rango en la guerrilla, informó de los planes de la organización de atacar el Batallón Viejobueno en Monte Chingolo, en Diciembre de 1975.
Para esa acción, el ERP movilizó el resto de sus recursos militares e incluso convocó a participar de ella a muchos de sus cuadros y activistas de superficie. La dirección del ERP confiaba que una victoria militar en Viejobueno restituiría su muy deteriorado prestigio y le permitiría reclutar nuevos adeptos para superar las enormes pérdidas sufridas.
La acción terminó en un desastre, cuando los guerrilleros cayeron en la trampa tendida por el ejército. Poco tiempo después, lo que quedaba de su dirección fue desbaratada y Mario Santucho asesinado en un enfrentamiento, sin contar ya con recursos para una clandestinidad efectiva.
6. Es verdad que la Junta suspendió la actividad de todos los partidos políticos legales excepto el Partido Socialista de los Trabajadores (PST) que fue ilegalizado el primer día de la dictadura. Durante semanas, las unicas organizaciones prohibidas eran las guerrilleras y el PST. Ningún partido burgués fue puesto fuera de la ley, ni sus direcciones centrales perseguidas ferozmente, ni sus locales asaltados por escuadrones de la muerte, salvo rarísimas excepciones. Ese tratamiento se reservó para las organizaciones de izquierda, los sindicatos y los teatros y centros culturales independientes.
7. Es mentira que el Partido Comunista Argentino se haya opuesto al golpe y a la dictadura ya que saludó en su periódico a Videla como nacionalista y progresivo y durante años enfrentó la propaganda de otros partidos de izquierda en el exterior, negando el carácter brutal de la Junta Militar y la existencia de campos de concentración.
8. Es verdad que el local del Comité Central del PCA en la calle Entre Ríos de la Capital, se mantuvo intacto durante la dictadura – cuando todos los demás locales de partidos de izquierda eran destruidos – y lo recuperaron sin problemas. Esto no quita el valor de muchos militantes de base del PC que en la clase obrera lucharon como pudieron y sin partido. Algunos de ellos fueron asesinados.
9. Es mentira que la Iglesia católica, en especial su altas jerarquías, no hayan apoyado el golpe militar. Hubo excepciones, es cierto, de curas, monjas y hasta algunos obispos que fueron perseguidos y algunos asesinados. Estos fueron la excepción, no la regla. Como fue una excepción que los grupos de tareas no perdonaran el izquierdismo de los hijos de algunos generales, y del propio secretario civil de prensa de la dictadura que fueron asesinados. Existía un código no escrito que, si alguien que apoyaba la dictadura tenia amigos, colegas o incluso hijos que se opusieran al Proceso, debían aceptar que estos fueran liquidados. La Iglesia y los militares afectados así lo entendieron. Hoy, la Iglesia Católica trata de lavarse la cara, mostrando aquellos católicos muertos a quienes traicionó en su momento, como prueba de que la iglesia no estuvo de parte del Proceso.
10. Es verdad que muchos burócratas sindicales apoyaron el Proceso. Son famosas las entrevistas de dirigentes sindicales con los “Tres Comandantes” – vestidos de traje y corbata -- y las listas de activistas que entregaban estos dirigentes para ser eliminados por las fuerzas de tareas. Los que no colaboraron, o se “borraron” como Casildo Herrera y algunos casos, como el dirigente Smith de Luz y Fuerza, que dirigió la primera huelga contra el Proceso, fueron asesinados.
11. Es mentira que el golpe militar y el subsiguiente baño de sangre de la dictadura no contara con apoyo en la población. La base social de la UCR y otros partidos reaccionarios, al igual que un gran número de sus dirigentes, apoyaron el golpe. Lo mismo con el Peronismo y sus dirigentes.
En todas las clases sociales había cansancio y mucha bronca con el gobierno inepto, asesino (fueron los creadores de la Triple A), antiobrero y decadente de Isabel y López Rega. Un sector de vanguardia del movimiento obrero y partidos de izquierda como el PST, así como intelectuales y artistas, se opusieron activamente al golpe y formaron los primeros núcleos de la resistencia.
Entre estos últimos y quienes apoyaban a la dictadura, había un sector muy grande de la sociedad, tal vez un 20-30% que se mantuvo en al margen y reclamando neutralidad frente a las atrocidades. Con el correr de los meses, la oposición creció exponencialmente, pero hasta el fracaso en Malvinas, el apoyo al gobierno militar era relativamente alto.
Después de Malvinas, la dictadura ya no tenía una base social de magnitud y las fuerzas armadas quedaron aisladas del conjunto de la sociedad. Esta realidad habla a las claras que el “Nunca Mas!” no se puede poner en piloto automático. Hay que ganarlo cada día, en las calles y lugares de trabajo.
12. Es verdad que la dictadura del Proceso mantuvo una estrategia y organización comunes con las dictaduras de Uruguay, Chile y Brasil. La colaboración incluyó organismos y “grupos de tareas” comunes, intercambio de prisioneros, permisos y colaboración de los escuadrones de la muerte de un país en otro. Todos esos países, dicen los reformistas de todo pelo, están hoy gobernados por “progresistas” (Lula, Tabare Vázquez, Kirchner y Bachelet) y enemigos de las dictaduras militares. ¿Por qué entonces estos países no aúnan sus esfuerzos de investigación y revelan públicamente todos los archivos de semejante colaboración internacional para el crimen?
Por Sara Rizzo

1 Comments:

  • At 8:28 p. m., Anonymous Anónimo said…

    Es mentira lo de la incorporacion de nuevos reclutas, yo era uno de los que esa tarde-noche del 23 de diciembre fui, engañado por mi novia hacia monte chingolo con mi camioneta Peugeot, junto a ella, que despues de 3 años de novios me dijo de ir a ver a su abuela a ese lugar,la primera vez que lo mencionaba, ella, hija de un oficial de la Marina de guerra y hermana de un cadete naval, yo tuve la suerte de pinchar una goma y tener el repuesto desinflado, para que pase una hora o mas y ella se arrepintio y no quiso ir, fuimos a la costanera y ella no bajo de la camioneta, solamente escuchaba la radio, despues que la deje en la casa, me dí cuenta de lo que me salvé, no me llamó nunca mas y yo tampoco,mi angel me salvo. la mayoria fueron engañados como yo, porque aunque tenia un Torino, ella quiso que llevara la camioneta abierta de mi padre, estoy seguro que la iban a llenar de muchachos engañados y por lo que despues segui las noticias, uno o varios coches dispararon a la guardia del Batallón y se fueron, detras llegaban los vehiculos con los chicos que no sabian lo que pasaba y se desparramaban, mientras los Héroes del batallos disparaban a gente indefensa que los asusto,por la cantidad. Despues de eso el General Videla le daba un plazo de 3 meses a la presidenta, para combatir al "terrorismo" fueron ellos mismos, los militares que querian tomar el poder, los que armaron el ataque al Batallon Domingo Viejobueno de Monte Chingolo, a ver si algún soldado fue herido, despúes del ataque a la gurdia, corrieron a los chicos e hicieron un desastre, con chicos asustados y desarmados. HEROE ARGENTINO DEL EJERCITO. HABLEN DIGAN LA VERDAD A LOS PARIENTES, AHORA sean HEROES

     

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