EL QUINTO INFIERNO

jueves, febrero 23, 2006

El Movimiento de Participación Popular uruguayo impulsa debate en Frente Amplio

El 31 de octubre de 2004 Uruguay cambió. Y por ser causa y haber acumulado para ese cambio, el Frente Amplio se desacomodó. Así lo ve el Movimiento de Participación Popular, MPP, que reclama en un documento "Consideraciones generales sobre estrategia y táctica", presentado en su congreso, discutir una nueva estrategia para el referente de izquierdas en el gobierno uruguayo. “Ahora somos gobierno y tenemos detrás las esperanzas de una enormísima cantidad de gente”, afirmó el senador del MPP, Eleuterio Fernández Huidobro. Según la Dirección Nacional del Movimiento de Participación Popular (MPP), el triunfo electoral dejó a la izquierda sin estrategia. Ahora que alcanzó la Presidencia de la República, el Frente Amplio (FA) tiene que construir una nueva estrategia, la estrategia para gobernar: “Gobernar es hacer que el país funcione y desarticular las limitaciones. Pero ello no se puede hacer de un día para otro, significa planificar el período de transición, y no estamos hablando de la transición al socialismo, estamos hablando, por ahora, de la transición hacia el programa de cambio”.
El documento citado busca ordenar una crisis interna muy caldeada que afectó el año pasado al MPP, el referente político más votado del frenteamplismo y con una amplia presencia en movimientos sociales, encabezado por los tupamaros, la antigua guerrilla uruguaya que a medados de los ochenta redefinió sus políticas ante la caída de la dictadura y el auge neoliberal. Evitando posibles fracturas con sus militantes más radicales, el MPP lanza una reflexión que también alude y abarca a otros grupos de la izquierda y al propio Frente Amplio como tal.

A continuación reproducimos algunos extractos de una entevista a Eleuterio Fernández Huidobro, uno de los redactores del documento, con algunas ideas contenidas en éste:
Afirmando que el cambio suscitado con la asunción de Tabaré Vásquez a a presidencia nacional es mucho mayor que un mero cambio de gobierno, señaló que "El cambio producido el 31 de octubre es de mucha mayor dimensión que eso porque la mitad de la población apoyando al FA y apoyando ese programa, implica mucho más que simplemente gobernar cinco años; implica un cambio cualitativo muy hondo y de fondo, que después va a repercutir sobre asuntos organizativos, sobre asuntos tácticos, sobre asuntos de gestión, sobre cómo vinculamos nuestra militancia en los frentes sociales –léase sindicatos, por ejemplo– con nuestra militancia en el gobierno, nuestra militancia en los municipios, en las juntas departamentales y en los gobiernos municipales, en el Parlamento y en el gobierno nacional. Acostumbrados siempre a ser oposición a lo largo de muchísimos y muchísimos años, el cambio nos desacomoda a todos, y muchos seguimos, como en aquella película de Chaplin, dándole vueltas a la llave inglesa para el mismo lado porque venimos automatizados. Y empezamos a despertar y a comprender que ahora somos gobierno, y no sólo eso, sino que tenemos detrás las esperanzas de una enormísima cantidad de gente, que piensa incluso distinto de nosotros o que piensa de otra manera, que no está abarcada por las entidades organizativas". Ya en el documento se señala que "“No logramos superar la cultura de la confrontación que se desarrolló durante tantos años y se llega a creer que lo único que cambió es que el gobierno ahora debe apoyar a los trabajadores y al pueblo en esa confrontación. No se termina de comprender que el papel del gobierno es, esencialmente, otro. El de llevar adelante el programa de gobierno, preparar las condiciones para realizar el programa de largo plazo de la fuerza política; si ello lo puede hacer con el menor grado de confrontación, mejor, y si puede ayudar a consolidar la base social de apoyo, mucho mejor”.
El senador del MPP continúa: "A nivel de la estrategia, en el resumen final de ese documento, en la página 25, decimos que entendemos que hay tres fases que se interpenetran, se interinfluyen y que no son compartimentos estancos ni etapas. La primera es la de la emergencia nacional, que es la lucha contra el despilfarro, que tiene características estratégicas. Antes pensábamos que eso era táctico, que repartir comida desde el INDA, como hace el cura Monzón, era un tema táctico, que repartir el Plan de Emergencia, como hace Marina Arismendi, era asistencialismo, de poco alcance en el sentido de que pronto tendríamos que tratar de que eso no tuviera que hacerse más en Uruguay[...]"no es que hayamos cambiado de opinión, es que vemos que en la región pasa lo mismo, Brasil hace lo mismo, Argentina hace lo mismo, y que en el mundo pasa lo mismo, porque hay un modelo hegemónico que es para una minoría de la humanidad, por definición para minoría: excluye, margina, aniquila incluso a vastos contingentes poblacionales del mundo, a países enteros en algunas regiones [...]Entonces lo primero que hay que hacer en esos lugares, y se está haciendo, es llevar comida, ayuda, agua potable [...]pensamos que se debe levantar una consigna universal que reclame el derecho a vivir, el derecho a vivir de la gente". "Hay que comprender también que en Nueva Orleáns también hay marginados, los descubrimos el año pasado, que hay nortes en el Sur y sures en el Norte, que no hay que caer en el esquematismo de pensar que Ruanda sólo está en África, también está acá en algunos barrios montevideanos y también está en algunos barrios de Estados Unidos, por ejemplo."
Ante la pregunta sobre la "liberación nacional", la segunda fase, y que fue bandera del movimiento tupamaro, el nombre del movimiento es “Movimiento de Liberación Nacional” y al ¿Cómo se adapta ese concepto al Siglo XXI?, el senador del MPP señala que "Antiguamente se entendía que liberación nacional era conquistar la soberanía; lo es, no cabe duda"Pero hoy resulta que vemos países con soberanía que se mueren de hambre, también uno se puede morir de hambre soberanamente, entonces el problema ya no es más solamente tener soberanía [...] El problema es ganar el derecho a la diversidad, el derecho a ser distinto, por lo tanto el derecho a ser país. Para todos, para todos los pueblos del mundo, que tengan derecho, si quieren, a su diversidad, a su diversidad étnica, idiomática, cultural y a que los dejen vivir tranquilos en su diversidad. Problema que, además, abarca también a los individuos, la lucha del ser humano hoy por la diversidad abarca también la lucha de géneros, de personas, etcétera".
En torno a la tercer punto, la construcción del socialismo, eldocumento toma distancia de la noción de "toma del poder" propio de las izquerdas del siglo XX, para pensar al poder como una construcción: "el poder se construye". Eso, afirma, "requiere enormes consensos populares [...] tiene que ser apoyado por multitudes que lo crean y lo quieran efectivamente, tiene que llegar al hogar", afirmando la cotidaneidad de las relaciones de poder, las ideas, los proyectos políticos".
En torno al rol de las organizaciones políticas, sostienen su noción de lo que debiera ser el MPP:“El papel de la fuerza política no es discutir el día a día del gobierno”, sino que "es conectar la utopía y el futuro con la actualidad". En torno al destino que tendrá el documento, señala Eleuterio Fernández que "Si el MPP lo aprueba en el congreso, lo trasladará al Espacio 609 (el referente electoral del MPP) que lo trasladará al Frente Amplio, porque el congreso decide que el MPP y el Espacio 609 trasladen esta posición al FA y a las discusiones del FA. Son esos instrumentos a partir del congreso los que concretamente tienen que llevar estas posiciones a la Mesa Política, a los plenarios, a las departamentales, a los comités de base, a los futuros congresos del FA. Sería esa la instrumentación concreta en caso de que el congreso apruebe el documento".
Fuente: página de la radio uruguaya El Espectador
Ver historia y más informaciones sobre el Frente Amplio, en Wikipedia

2 Comments:

  • At 11:30 a. m., Blogger THE RIPPER said…

    PUBLICADO EN SEMANARIO 7/7

    “estrategia y táctica emepepista”
    DIALECTICA DE LA EVASIVA
    (o: como te digo una cosa te digo la otra)

    Algunas ideas, más terrenales y concretas, queríamos aportar, además de las expresadas en nuestro artículo anterior, como respuesta a los conceptos rectores del documento presentado por el Movimiento de Participación Popular, de “estrategia y táctica”. Vayan aquí, nuestras reflexiones.

    Que el MPP, a través de un documento elaborado por los “ideólogos” Huidobro, Mujica y Bonomi, ponga la mira sobre nosotros (que eso es lo que hace en los primeros párrafos), o sea la izquierda “ultra”, la izquierdita dogmática que coordina por fuera de las estructuras frenteamplistas, muestra dos cosas; la primera: lo que ayer fue revolucionario hoy es reaccionario, lo que es igual a decir que Huidobro, Mujica y Bonomi ven en la izquierda marxista y revolucionaria al enemigo principal; la segunda: que en su interna hay disensos y que muchos compañeros principistas y honestos comienzan a observarnos (a estas coordinaciones) como un referente ideológico a considerar o, al menos, como alternativa seria a desarrollar en el proceso de los acontecimientos inmediatos y mediatos en función de los intereses de clase. Por eso la preocupación del intento de “teorizar”, por eso los adjetivos propios de la derecha que en los sesenta atacaba las mismas ideas que hoy ellos combaten con igual ahínco y similar posicionamiento.
    Existimos, y lo asumimos con calma, organizaciones de izquierda revolucionaria, marxista, radical, que no contamos con apoyo de masas; es hoy, a no dudarlo, un hecho. Se afirma que actuamos al margen de ellas y sin su apoyo; decimos: pero actuamos para nada ajenas a los intereses de clase de esas masas, más allá de su (todavía) escasa comprensión. Existen también, sin embargo, organizaciones que se autoproclaman de “izquierda”, que reciben el apoyo de masas pero que no salvaguardan a la clase explotada y expropiada e, incluso, actúan contra sus legítimos intereses asumiendo la defensa irrestricta del imperio, el capital financiero, la oligarquía y la burguesía; es, a no dudarlo, otro hecho. Se nos dirá, con Benedetti, es “táctica y estrategia”, pero ya vimos en qué anda Don Mario por estos días.
    Es cierto que en la coyuntura actual, quienes reivindicamos posturas radicales, de principios de izquierda, desde posiciones de clase y visualizando las contradicciones fundamentales y principales, no logramos aún movilizar masas; una de las causas, entre otras, es la confusión que han sembrado organizaciones otrora revolucionarias y ex principistas en esas grandes masas. Al igual que en las décadas previas a los sesenta, esas organizaciones de la izquierda marxista y revolucionaria, pese a su justa prédica, no lograban convencer masas y éstas eran dirigidas por los partidos de la burguesía, hoy, quienes no hemos claudicado y reconocemos en la base material y las relaciones de producción la causa primera de la injusticia (o sea la “raíz”) todavía no logramos “oídos” en sectores del pueblo objetivamente explotados, marginados, engañados e hipnotizados por el tinglado “progresista-emepepista”. Esta carencia debemos corregirla y atenderla autocríticamente pero sin renunciar y sin rendiciones. ¿Se entiende?

    Perdónalos Marx, ¿no saben lo que hacen?

    Citamos del documento del MPP:

    “…después la URSS dejó de existir, cayó el muro de Berlín y los países que habían sido considerados socialistas mostraron su brutal esencia capitalista. La antigua burocracia se transformó en burguesía y comenzó a regir un capitalismo salvaje.”
    “A partir de entonces, la contradicción entre la burguesía y el proletariado en los países desarrollados ha multiplicado su importancia. Al punto que es posible afirmar que no puede haber triunfo definitivo de los pueblos en lucha contra el imperialismo si, en los países desarrollados, no se resuelve esa contradicción.”

    Esta tesis (de algún modo hay que llamarle) pone la pelota (la revolución) en la cancha del vecino; muchas veces criticábamos a los sectores que, desde filas proclives a los cambios, paradojalmente colocaban los intereses del proletariado y los trabajadores como furgón de cola de la burguesía y ataban las reivindicaciones clasistas a una suerte de seguidismo a la pequeña burguesía. Aquí se va más lejos, tan lejos que ya nunca alcanzaremos el furgón, tan más allá de cualquier terreno serio que lo que queda a la cola ya no es el interés de la clase sino la propia esencia de la misma. Huidobro, Mujica y Bonomi nos convocan al internacionalismo de la espera objetiva y eterna. Veremos el socialismo a condición de extrema longevidad; veremos la liberación cuando el proletariado industrial, tecnológico y científico del “centro” se decida a procesar los cambios revolucionarios en Nueva York, Tokio, Londres o Berlín, los cuales, siguiendo fielmente la lógica de razonamiento de estos “teóricos”, no llegará nunca porque, seguramente, apegados a la vanguardizante estrategia revolucionaria de nuestros simpáticos contendores “emepepistas”, los proletarios y trabajadores de los países desarrollados e imperialistas, tendrán tanta confusión que ya no sabrán si reclamarle o arrancarles a los patronos sus justos derechos o si deberán apelar a que las contradicciones en el lugar más avanzado de la Vía Láctea les sea favorable, y así “ad-eternum”. ¡Bravo señores! Siguen siendo revolucionarios, internacionalistas y ahora interplanetarios. Engels y Marx seguro toman nota desde algún lugar en la eternidad al tiempo que se arrancan las barbas en un acceso de… ¿risa?
    El problema es que por estos lares, señores Huidobro, Mujica, Bonomi, sus planteos ya no producen gracia alguna, aunque sí, tristemente, todavía hay uruguayas y uruguayos honestos que están a vuestra meced, al igual que sus hijos, muchos de ellos víctimas del hambre que produce la propiedad privada de los medios de producción, la especulación financiera y la expropiación capitalista en esta etapa mundializadora y que, plan de emergencia mediante, se propaga día a día a más y más hijos nuestros.

    Acumulaciones, “frentegrandismo”, cantidad y calidad

    Nos vienen a convidar a que asumamos que este gobierno es resultado de la acumulación más larga de la historia y de la justa política “frentegrandista”; todos quienes no comprendemos esta justa línea, base de la gran estrategia del futuro, somos miopes políticos, ultras que juegan para la derecha o doctrinaristas vacuos.
    Se quiere, de contrabando, filtrar la idea de que este gobierno y su programa es continuidad dialéctica de los programas de la izquierda sesentista y revolucionaria; fruto maduro del árbol de las luchas populares de perfil clasista que sobrevivió al pachecato, al fascismo y a la entrega. Nos convidan a que creamos que acumulación es espera y no salto, escalera evolutiva y no ruptura y, más groseramente, quieren equiparar las concepciones programáticas del “Frente Grande” de Raúl Sendic, que promovía reformas estructurales de contenido “cuasi” revolucionario, con una masa amorfa y desideologizada donde los obreros se abrazan con las culebras y donde el chauvinismo más grosero y celulósico desplaza al internacionalismo proletario. Gracias; nuevamente, pasamos.
    Se pretende, además, expresar que el triunfo electoral a nivel nacional y la obtención de ocho gobiernos municipales son un cambio cualitativo; se habla de la base social y se desarrolla, audazmente, la idea manejada en otros párrafos del documento en relación a que el poder no se “toma”, sino que se construye y que, por lo tanto, también puede ser “desconstruido”. Es cierto que la cuestión del poder no tiene relación con el “momento” del asalto ni tan sólo con una cuestión metodológica, pero también es cierto que para hablar de saltos de calidad no basta con una agregación cuantitativa. Lo que hubiera significado un cambio en la calidad sería el hecho de apoyarse en la base social que objetiva y subjetivamente reclamaba y apoyaba cambios profundos; sin embargo, a la hora del gobierno, a la hora de los cambios, se optó por la base electoral, que es otra cosa, que es cualitativamente muy diferente, que responde a la concepción “policlasista de la acumulación frentegrandista”, que niega la continuidad dialéctica ascendente del desarrollo del programa en función de la construcción de la base social de ese nuevo poder que, desde hace ya muchos años, están (los “nuevos ideólogos”) contribuyendo a “desconstruir”.
    Documentos como éste, que pretenden desde lo supuestamente “teórico” convalidar lo que por la vía de los hechos hace muchos años vienen haciendo es, a no dudarlo, un nuevo retroceso, otro paso atrás, uno más; van tantos que hemos perdido la cuenta, aunque no olvidamos.

    Alejandro García Ruiz
    Miembro del Consultivo de Dirección de la
    COLUMNA ARTIGUISTA DE LIBERACION

     
  • At 11:13 a. m., Anonymous julio said…

    Muy bueno,tu blog y el post paso el comentario esta todo dicho igual.

     

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