EL QUINTO INFIERNO

lunes, enero 16, 2006

La izquierda chilena ante las elecciones presidenciales y un nuevo triunfo de la Concertación


Las tensiones y diferencias que suscitó entre las izquierdas y los movimientos sociales el posicionamiento ante la segunda vuelta de las presidenciales que dieron el triunfo a la candidata concertacionista, mostró lo inconcluso de nuestros avances en los últimos tiempos, y lo mucho que falta aún para construir una alternativa política para las mayorías chilenas.
Por parte del Juntos Podemos Más, el referente que agupa centralmente al Partido Comunista y al Partido Humanista, más otras organizaciones políticas de izquierda extraparlamentaria, se ha señalado que "En la reciente elección, Juntos Podemos Más se posicionó como una alternativa política de significación, siguiendo una línea estratégica basada en un programa nacional, de amplia aceptación, y la construcción, en torno al mismo, de una fuerza política independiente, y lo más amplia posible" (ver el artículo del PC Manuel Riesco, Camino de Victoria) .
Sin embargo, es evidente que muchos de los esfuerzos de las izquierdas y los movimientos sociales aún no se encuentran en tal referente político, y que las esperanzas de mejoramiento social real aún siguen siendo expresadas electoralmente por la Concertación, por mucho que ésta se encuentre dentro de los márgenes de neoliberalismo, y que represente el ala derechista y pro imperial en una región marcada por el ascenso popular, las nuevas izquierdas, un activo latinoamericanismo.
Por eso, es que la mayoría de los votantes de identidad progresista o de izquierdas se volcaron, en su gran mayoría, a votar por Bachelet (o lo hubieran hecho si estuvieran inscritos, sobre todo entre los dos millones de jóvenes que no votan), y vemos en el gobierno de la presidencia de Bachelet un mal menor (frente a una derecha autoritaria y con un pasado dictatorial y terrorista), que genera nuevas posibilidades para nuestro proyecto político.
Por este deseo de amplitud y de rechazo a la derecha conservadora, tanto el PC como otras organizaciones de izquierda, como la Surda (de fuerte presencia universitaria y entre jóvenes no inscritos), Fuerza Social (con sus referentes en el Colegio de Profesores y la Asociacion Nacional de Empleados Fiscales, ANEF), y dirigentes universitarios agrupados en el movimiento Nueva Izquierda (sobre todo de la Federación de Estudantes de la Universidad de Chile, Fech), expresaron su apoyo, a veces explícito y en otras ocasiones implícito bajo campañas como "la Derecha No", a la candidatura de Michelle Bachelet.
Mientras tanto, el candidato del Juntos Podemos Más, Tomás Hirsch, expresó la postura de votar nulo, seguida por algunos pocos votantes suyos de primera vuelta. Sin embargo, la mayoría de sus votantes se volcaron a votar por Bachelet, y tal como los votos de la comunista Gladys Marín que apoyaron Ricardo Lagos en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de 1999, le dieron el triunfo a la Concertación. "La clave de la victoria de Bachelet, quien logró sólo el 46% de los votos en la primera vuelta, radica en el apoyo que le han prestado el Partido Comunista, independientes de izquierda y otras fuerzas minoritarias, que, a pesar de sus críticas hacia el compromiso de la Concertación con el modelo neoliberal y su opción irrenunciable por construir una alternativa social y política a la derecha y la coalición gubernamental, consideran que las reformas democráticas que requiere Chile para cerrar una Transición que ya dura tres lustros serían imposibles con un gobierno derechista", en artículo aparecido en Rebelión. Por segunda vez, los votos de la izquierda le han dado el triunfo a la Concertación, cuestión que, pareciera ser, se vería reforzada en caso de que dos grandes congomerados de votos aún marginados se puedan expresar en las elecciones: los dos millones de votos de jóvenes no inscritos (donde predomina una mayor presencia de identidades alternativas y de izquierdas), y los cientos de miles de chilenos en el exterior, en su mayoría exiliados (política o económicamente) por la dictadura militar. Por lo mismo, ambos marcados por un fuerte rechazo a la derecha y sus partidos: la extremista Unión Demócrata Independiente, UDI, de un catolicismo ultraconservador (Opus Dei y Legionarios de Cristo) y una pertenencia a las familias más ricas y poderosas del país, y la un poco más moderada y liberal derecha Renovación Nacional, de donde proviene Sebastián Piñera, el candidato recien derrotado.
Y es que, al menos a nivel discursivo, este ha sido la candidatura más progresista entre las cuatro que ya llevamos tras la recuperación de la democracia electoral(Aylwin, Frei y Lagos), en parte, dado el corrimiento de las preferencias electorales desde la Democracia Cristiana (de centro) hacia el eje de centro-izquierdas (compuesto por el Partido Socialista, el Partido Por la Democracia, y el Partido Radical), pero sobre todo, porque ya es evidente que es urgente "corregir el modelo" en aspectos sustanciales (como el sistema previsional o las protecciones laborales), cuestión en que se han manifestado incluso aceptaciones entre el alto empresariado y la derecha política.
Además, Bachelet representa un cierto recambio interno dentro de la Concertación (ver , por ejemplo, su discurso "Las tareas de los primeros cien días de gobierno"), o al menos eso parece ser, poniendo en el centro de sus propuestas el construir una ciudadanía más activa y un gobierno más dialogante, cuestión totalmente ausente desde que la Concertación asumió el gobierno en 1990, al igual que la necesidad de políticas redistributivas reales, en un país donde existe una de las mayores desigualdades sociales del planeta, y donde también la Concertación tiene una deuda social enorme (salvo los primeros años del primer gobierno, de Aylwin, donde hubo ciertas mejoras salariales y laborales).
Son las propuestas bacheletistas de instaurar un nuevo sistema previsional, el reconocimiento constitucional a los pueblos originarios, la iniciativa popular de ley, un nuevo pacto medioambiental, o una "revolución" del sistema educacional chileno, y otras propuestas pro ciudadanas, que habrám que ver en qué decantan realmente. La historia de los gobiernos de la Concertación, de ya casi dos décadas, están plagados de desilusiones y promesas no cumplidas, pero la esperanza popular en que estas se realicen se han expresado en la candidatura y estilo personal de Bachelet y su equipo político.
Por este aire nuevo, parece ser que la ciudadanía respondió sumándose a masivos festejos tras el triunfo de Bachelet, lo que también se explica por la inédita presidencia de una mujer, en un país aún altamente machista. Las expectativas son grandes, pero también lo son las enormes carencias económicas y democráticas de un modelo que ha sustentado su estabilidad y crecimiento en unas precarias condiciones de vida para las mayorías, y el saqueo de nuestros recursos naturales. También, enormes, los conservadores grupos de poder (que no se ven afectados por los resultados electorales) intentarán detener las reformas, y cooptar nuevamente, la posibilidad de cambios redistributivos y democratizantes.
Ahora bien, tanto si Bachelet y sus equipos intentan realizar lo que han dicho en campaña (un neoliberalismo reformado), o si optan por el acomodo y la convivencia con los grupos de poder saqueadores, excluyentes, y antidemocráticos (un neoliberalismo radicalizado aún más), el desafío de construir una alternativa propia de los sujetos y movimientos populares, de izquierdas y progresistas, sigue estando en nuestras manos. Como se ha señalado, "No podemos seguir dependiendo de las opciones políticas dominantes, debemos avanzar decididamente a tener una expresión propia en la lucha política electoral. Para hacer efectivos los cambios que Chile necesita llamamos a la gente honesta que ha apoyado a la Concertación, a la gente de izquierda consecuente y abierta, a los comunistas de corazón, al mundo social organizado, a la juventud rebelde y constructiva, y a todos los chilenos y chilenas de buena voluntad a iniciar el camino de crear una nueva alternativa en Chile, no vinculada a los grandes intereses económicos, abierta a formas democráticas y participativas de gobierno y acción política, y comprometida con hacer del Bicentenario un momento de avance a todos los que creemos que un Chile y un mundo mejor son posibles y necesarios." (ver declaración del Movimiento Surda, "A construir una nueva alternativa politica para una nueva mayoría").
En tal desafío, con muchos más, nos encontraremos para que en un futuro no muy lejano, celebremos el triunfo popular en unas Alamedas nuevamente abiertas...
Editorial Quinto Infierno

4 Comments:

  • At 11:37 p. m., Blogger PRODUCEIDEAS said…

    Compartiendo su análisis me permito destacar un elemento mencionado para el entendimiento del voto de izquierda a Bachelet. Sin perjuicio de que efectivamente sus características hayan motivado sinceramente un apoyo renovado a pesar de las incontables postergaciones, creo que en no pocos operó el ya clásico chantaje político para evitar el arrivo de la derecha al gobierno. Muchos de nosotros hemos jugado a favor de la concertación en el entendido del mal menor. Mas ya esto no puede seguir pasando. No puede ser que sigamos en la espera sin esperanza, esto no puede ser un purgatorio. ¿Cómo hacer para salir de la precariedad?...pucha, ojalá ésta nueva presidencia aplaque en algo el deterioro nuestro de cada día, pero creo que ya está bueno de poses y panfletos arrugados para enfrentarla.
    El peor de los inmovilizadores de la izquierda está en la ilusión y la dejación...será que también nos aturdió el crédito de consumo?
    Saludos
    (y sí...estoy ofuscado)

     
  • At 12:05 p. m., Blogger DonMatas said…

    yo agregaría un dato al artículo: en segunda vuelta hubo MENOS VOTOS NULOS que en primera vuelta. Esto significa que ni los propios humanistas que en primera vuelta votaron por Hirsch, votaron nulo.
    Por otra parte, la concertación es experta en jugar con las ilusiones de la gente. Creo que con Bachelet hay una esperanza de cambio, tanto por el hecho de que sea mujer, como por sus explícitas promesas de participación y diálogo. En cualquier caso, la ciudadanía organizada es hoy indispensable para hacer posible un Otro Chile, uno realmente democrático y libertario. hay que tener capacidad de pensar y crear nuevas instituciones basadas en una nueva soberanía, popular y directa, comunal.

     
  • At 2:42 p. m., Anonymous Gabriel Boric said…

    Cabros del quinto...
    Me manifiesto abiertamente en contra del apoyo complaciente que se ha tenido con Bachelet, además de la condecendencia para con la Concertación. Creo también que es imperativo que entendamos que el poder ya no se radica en el estado, y que es nuestro deber deslegitimar este tipo de manifestaciones que algunos se atreven a calificar como "la fiesta de la democracia". Nuestra tarea esta en otro lado, en lo cotidiano, en la reinvencion de la política, en la autogestión, en la autonomía. Pero bueno, esto evidentemente da para largo... me alegro de que podamos pensarnos desde aquí...

    Un tremendo abrazo a todos los quinto infernistas...

     
  • At 3:29 p. m., Blogger Patricia said…

    En nombre de la “lucha contra la exclusión” comunistas y cristianos de izquierda acuerdan pactos electorales con la Concertación gobiernista en 50 comunas. En cuanto a los humanistas hoy se sabe que también “conversan” con los partidos de gobierno para ser incluidos en la repartija parlamentaria.
    Los que ayer no más negaban algún rasgo izquierdozo a la Concertación y sus gobiernos porque habían sido disciplinados administradores del modelo neoliberal heredado de la dictadura y habían mantenido en la marginalidad y la pobreza a un número considerable de trabajadores pudiendo gastar enormes recursos del cobre que atesoran con total insensibilidad. Los que criticaron a Frei por proteger al dictador preso en Inglaterra y a Lagos por su obsecuencia con la derecha criolla y los yanquis. Los que criticaron a la Bachelet por mantener el lucro en la educación, embaucar y cansar a los pingüinos con promesas y largas mesas de discusión, los que acusaron a este gobierno por corrupto, inepto y cara dura por el crimen social del Transantiago, marcharán con sus intactas callosidades faciales en las municipales de Noviembre, codo a codo, sonrientes con sus antiguos adversarios a pedir el voto del pueblo chileno.

     

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