EL QUINTO INFIERNO

martes, enero 17, 2006

La Concertación marca distancia frente a las izquierdas del continente


En algo que no sorprende mucho a los chilenos, pero que sí puede hacerlo entre los habitantes de otros países, a los que le llegan noticias sobre una "socialista", primera mujer presidente en la historia de Chile, que representaría en nuestro país la tendencia hacia la irrupción de izquierdas y movimientos sociales que abundan en América Latina, La Concertación ha tomado hace mucho tiempo distancia frente a los gobiernos de izquierda en Venezuela y Bolivia, o las alianzas progresistas que gobiernan en Brasil, Uruguay o Argentina.
Más aún, ha privilegiado el acuerdo de varios tratados de libre comercio con Europa, el Sudeste Asiático y los Estados Unidos, alejándose y casi omitiéndose de las actuales tendencias hacia una integración latinoamericana.
Muestra de ello, uno de los más importantes conductores políticos de la Concertación, el secretario general de la OEA, aludió ahora último a las diferencias que existen entre los proyectos políticos de la Concertación, en relación o los del MAS en Bolivia, el Frente Amplio en Uruguay, o la Revolución Boliviariana en Venezuela. Al respecto, sostuvo que "No hay ninguna duda de que en América Latina hay hoy una tendencia política clara, distinta a la que había en otras épocas, pero eso no significa que los países no tengan cada uno su propia personalidad" cuando visitaba a la recién electa presidenta, Michelle Bachelet, una médico socialista que sucederá a Ricardo Lagos como la cuarta mandataria de la coalición de centro y centro izquierda de la Concertación.
Los dichos de Insulza sobre el nuevo rumbo de la región coinciden con la postura de Bachelet expresada a inicios de enero en un debate televisivo antes de la segunda vuelta que ganó.
"Yo no estoy por una teoría de la demonización de lo que está pasando en América Latina, para ser franca. Efectivamente, yo creo que aquí no hay un eje del mal de ciertos presidentes y un eje de los que pudieran ser democráticos" dijo Bachelet en esa oportunidad.
Sin emargo, también ha tenido declaraciones de acercamiento, como cuando se mostró “partidaria de mantener la mejor relación con los países vecinos. Aún no he definido mi agenda de giras internacionales, ni si iré como electa o como elegida”, señaló en rueda de prensa.
Respecto del viaje a Argentina, Bachelet insistió en que la relación entre ambos países es “estratégica” y aseguró que Argentina será uno de sus primeros viajes, que considera prioritario, aunque aún no hay fijada fecha alguna.
En el mismo sentido se expresó respecto a Bolivia, cuyo presidente electo, Evo Morales, ha extendido a Bachelet la invitación cursada al todavía mandatario chileno, Ricardo Lagos.
Expresó su disposición a “tener (con Bolivia) un diálogo constructivo con una agenda de futuro y sin restricciones”. Sin embargo, agregó: “Sobre algunas bases claras: en Chile tenemos ciertos tratados internacionales que se respetan, sobre la base de que cualquier acuerdo en cualquier materia requiere tomar en consideración lo que son los consensos internos de cada país”. “Tenemos que desarrollar una política exterior que nos permita generar los mejores acuerdos y avances con los países vecinos, porque los desafíos que tenemos en común son muchos”, añadió.
El tono general de la nueva presidenta apunta a ser un equilibrio entre ser "la cuarta presidenta de la Concertación", y el ser "la primera mujer presidenta, la primera vez que la Concertación tiene mayoría parlamentaria, y la primera en tener un fuerte tinte social y ciudadano". Para esto, ha afirmado tener la voluntad de nombrar un gabinete ministerial con "autonomía" frente a los partidos, además de ser "paritario" en la relación enter hombres y mujeres.
La consolidación y profundidad del proceso revolucionario en Venezuela, el ascenso de Evo Morales a la presidencia, así como el avance del candidato nacionalista Ollanta Humala en el proceso electoral de Perú, sumado a una mirada negativa de las derechas a un izquierdizado Kirchner, han preocupado al gran empresariado chileno, a la misma derecha, e incluso a los sectores más neoliberales de la Concertación, la altas cúpulas concertacionistas de que es parte el citado Insulza.
Por esto, la medios masivos y oligopólicos medios de prensa chilena, altamente concentrados en la derecha más conservadora políticamente y ultraliberal en lo económico, subrayan actualmente las posibles tensiones que Bachelet podría afrontar al formar gobierno, sobre todo de parte de la Democracia Cristiana (DC), el socio de la Concertación por la Democracia que fue clave para asegurar a Bachelet el voto de centro en la segunda ronda electoral, y más en general, con los grandes poderes económicos y las cúpulas políticas que sin duda han controlado hasta hoy las políticas de la Concertación.

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