EL QUINTO INFIERNO

miércoles, enero 18, 2006

El Movimiento de los Sin Tierra ante la crisis del gobierno del PT y Lula

Debajo de la enorme carpa instalada en el campus de la Universidad Federal Fluminense (UFF), Marina dos Santos, de la dirección del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), asegura que "en este país vivimos un periodo histórico muy complejo, tal vez una de las peores coyunturas de los últimos años". Marina forma parte del contingente de 500 militantes sin tierra que llegaron hasta Niteroi, sede de la UFF, para participar a fines del año pasado en el encuentro internacional Pensamiento y Movimientos Sociales junto a una decena de intelectuales y cientos de activistas urbanos. "Es necesario que la gente entienda que este gobierno, como los anteriores, es como el frijol duro al cual hay que meterle mucha presión para cocinarlo", concluye. Los últimos meses significaron un remezón para el MST. Con la crisis del gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva perdieron las escasas esperanzas que aún tenían de que se produjera un viraje hacia la izquierda. En septiembre de 2005, un texto firmado por el coordinador nacional del movimiento, Joao Pedro Stédile, titulado "El MST ante la coyuntura brasileña", fue una expresión de la ruptura: "Digamos adiós al gobierno del Partido de los Trabajadores y a sus compromisos históricos". Esta despedida fue muy significativa e impone al movimiento un esfuerzo para comprender el fracaso del PT en el gobierno, así como ensayar nuevos rumbos.
El análisis más profundo sobre lo sucedido con el PT sigue siendo el del sociólogo Francisco de Oliveira, en su texto El Ornitorrinco. En su opinión, el PT representa el ascenso de una nueva clase social formada por gestores de fondos de pensiones. La Constitución de 1988 creó el Fondo de Amparo al Trabajador (FAT), que es el mayor financiador de capital de largo plazo, donde las centrales sindicales tienen sus representantes,­ pero no es una clase propietaria de medios de producción ni de tierras ni de fábricas, sino algo diferente. "Las capas más altas del antiguo proletariado se convirtieron en administradoras de fondos de pensiones, que provienen de las antiguas empresas estatales; forman parte de los consejos de administración, como en el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), a título representantes de los trabajadores", que ahora "están preocupados con la rentabilidad de tales fondos, que al mismo tiempo financian la restructuración productiva que genera desempleo", dice Oliveira.
Desde el punto de vista político, esto explica la convergencia programática entre el PT y el PSDB (el socialdemócrata partido de Fernando Henrique Cardoso) . Se trata de "una nueva clase social que se estructura de un lado sobre técnicos y economistas aliados de banqueros, núcleo duro del PSDB, y trabajadores transformados en operadores de fondos previsionales, núcleo duro del PT, por el otro". "La nueva clase tiene unidad de objetivos, se formó en el consenso ideológico sobre la nueva función del Estado, trabaja en el interior de los controles de fondos estatales y semiestatales y están en el lugar que hace de puente con el sistema financiero". De modo que las relaciones de la cúpula del Partido de los Trabajadores con el sistema financiero no son nuevas, sino que se forjaron a mediados de los años 90.
Stédile asegura que "la crisis es mucho más grave de lo que dice la prensa". Sin duda está en lo cierto. Sólo estando en Brasil, escuchando a la gente de izquierda, mirándola a los ojos y dejándose contagiar por esa mezcla de desesperación y rabia, puede comprenderse la profundidad de una crisis que, como dice el coordinador del MST, trasciende a la propia izquierda para convertirse en "una crisis societal".
El MST se apoya en sus 15 mil militantes que están estudiando, las 140 mil familias acampadas a la orilla de las carreteras bajo las lonas; o sea, un millón de personas que se pueden movilizar. Además, su base social son unas 480 mil familias ya asentadas, de las cuales unas 300 mil están vinculadas al movimiento, y los cuatro millones de campesinos sin tierra. Pese a toda esa fuerza social y militante acumulada en 25 años no son optimistas. Gilmar Mauro, de la dirección del MST, sostiene: "No hay perspectivas, a corto plazo, de ascenso de la lucha social y de masas. Entendemos que el proceso será lento y que es necesario pensar el movimiento a largo plazo".
Para el MST esto se traduce en cuatro líneas de acción: estimular un debate sobre un nuevo proyecto de país que supere el neoliberalismo, formar militantes, impulsar las luchas sociales y elevar el nivel de cultura del pueblo. El coloquio realizado en Niteroi forma parte de los convenios que mantiene el MST con 42 universidades de Brasil, en las que se forman más de 4 mil sin tierra, pero también es parte del esfuerzo por vincularse con los movimientos urbanos (donde destaca la iniciativa del Movimiento de Trabajadores Sin Techo) y en particular con la juventud pobre. Al respecto, recuerda Stédile, los desempleados urbanos, ya no son lumpen, la mayoría tienen estudios secundarios completos y es posible que "construyan nuevos movimientos". Y agrega un comentario que muestra una lectura de la realidad muy diferente a la que tienen los partidos de izquierda: "Un movimiento que se está ampliado y masificando es el hip-hop. Es un movimiento que, con base cultural, aglutina a los jóvenes pobres, negros y mulatos de las periferias con ideas en la cabeza. Esos muchachos no son estúpidos. Y no son lumpen. Y nosotros tenemos relaciones con ellos".
El MST ha mostrado históricamente una gran creatividad en las iniciativas de base, muy en particular en la educación, y está siendo capaz de modificar sus propias formulaciones. Durante el último Foro Social Mundial en Porto Alegre, Stédile dijo algo que revela que el MST no está aferrado a dogmas: "La cuestión del poder no se resuelve tomando el Palacio, que es lo más fácil y se ha hecho muchas veces, sino creando nuevas relaciones sociales".
Ahora que el MST rompió con el gobierno de Lula retoma un lenguaje duro y radical. La "Carta a Lula" emitida por la Asamblea Popular de Brasilia es elocuente, de un estilo que habrá de profundizarse. La reforma agraria prometida no existe: "En el estado de Maranhao, donde está el mayor número de familias sin tierra y la mayor concentración de latifundios, en los últimos tres años el Incra no consiguió asentar ninguna familia del MST. Eso es una vergüenza". Luego de la marcha por la Reforma Agraria de mayo pasado, de los siete acuerdos firmados ninguno ha sido cumplido. La Carta finaliza con una ironía que habla por sí sola acerca de las distancias entre el gobierno de Lula y el MST: "El incumplimiento de estos compromisos es una afrenta al sufrimiento de las familias acampadas y una vergüenza para su gobierno. ¿Podemos imaginar lo que sucedería si el gobierno fuese tan lento para atender los intereses del agronegocio o de los bancos?"
Artículo completo en Indymedia Colombia . Más información en página del MST
También recomendamos el artículo Retrospectiva 2005: Brasil:"El panorama político y social de este año, muestra claramente la voluntad enajenada de la elite de despejar cualquier obstáculo, usando cualquier medio para volver a tener el control del poder. Mientras el Gobierno reaccionó en forma tímida, sabiendo inclusive que dio -con recibo- el brazo a torcer, los movimientos sociales están articulándose siendo más conscientes de que su papel en la transformación de la sociedad, no puede ser delegado a nadie."

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